AMD ha conseguido con RDNA 2 implantar el Ray Tracing en sus GPU RX 6000 gracias a los nuevos Ray Accelerator, pero también no ser dependiente de los grandes buses de memoria gracias a Infinity Cache, una caché L3 de hasta 128MB que acompaña a la VRAM mejorando su rendimietno.

Infinity Cache obviamente tiene muchas ventajas y esperábamos verlo en las nuevas APU futuras de AMD para ver si esta nueva característica alivia la dependencia de la GPU de la memoria RAM principal del sistema, ya que la DDR4 está muy lejos de las latencias y ancho de banda que se utilizan en la memoria GDDR6 dedicada, lo que limita enormemente el rendimiento de la iGPU, obligando a los usuarios a gastar algo más en RAM DDR4 de mayor calidad.

Los planes de AMD sin embargo no van por esta línea, ya que se ha confirmado que las nuevas APU de nombre en clave “Rembrandt” no dispondrán de caché L3 en su GPU, ya que la actualización reciente del kernel de Linux solo habla para este modelo de cachés L1 y L2. La ausencia de Infinity Cache en Rembrandt quizá se deba a que estas nuevas APU funcionarán bajo el nuevo socket para portátiles FP7, donde no solamente se ofrecerá soporte PCIe 4.0, sino también se adoptará las nuevas memorias DDR5 y LPDDR5, que serán notablemente más rápidas que las DDR4 actuales.

Rembrandt estará formado por procesadores de hasta 8 núcleos y 16 hilos acompañados de GPU de hasta 6 Compute Units, lo que suponen también 2 Compute Units menos que sus predecesores y a pesar de que se trata de la última arquitectura RDNA 2, la mejora de potencia gráfica podría ser nula o inexistente. Si nada falla, estas nuevas APU estarían fabricadas a 6nm, incluirán núcleos Zen3+ y estarán disponibles en 2022.

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