Hoy os traemos en GamerBits un análisis de una de las piezas de hardware más esenciales en los PC de los últimos años, obviamente estamos hablando de un SSD, una alternativa a los discos duros mecánicos tradicionales que ofrece velocidades de escritura y lectura mucho mayores a estos.

Entre los SSD últimamente son populares los formatos M.2, los cuales empiezan a estar disponible en una o más ranuras en la mayoría de placas y que ofrecen soporte para estos discos tanto en interfaces SATA o NVMe. La interfaz SATA no tiene ningún secreto frente a un disco SSD convencional de 2.5″, ya que la interfaz tiene unas limitaciones claras de velocidad en sus puertos habituales y sigue teniéndolas en su versión M.2. El caso de los discos NVMe es ampliamente diferente, puesto que son capaces de usar hasta cuatro líneas PCIe para aumentar significativamente su velocidad frente a las unidades SATA.

Por ello hoy vamos a echar un vistazo al Kingston SA1000M en su versión de 240GB, un disco duro NVMe que hace uso de dos líneas PCIe y se encuentra a medio terreno de un SSD SATA y de los más rápidos SSD NVMe en cuanto a rendimiento a un precio muy aceptable (unos 65€ dependiendo de la tienda).

Pruebas

Pasando al lado del rendimiento, en AS SSD Benchmark logramos unas velocidades de lectura secuencial de hasta 1420 MB/s, lo cual sitúa a este disco casi a tres veces la velocidad de un modelo convencional SATA. La escritura sin embargo no arroja datos tan positivos, ya que unos 806 MB/s nos hablan de una velocidad de escritura apenas algo más de un 50% mayor.

En la segunda de las pruebas hemos usado ATTO Benchmark, el cual muestra que las escrituras alcanzan su velocidad optima a partir de archivos de 32KB, mientras que las lecturas necesitan de archivos de al menos 512KB o 1MB.

En cuanto a datos de lectura, ATTO nos ofrece unos datos ligeramente mayores a AS SSD con hasta algo más de 1700MB/s, frente a unas escrituras algo mayores hasta superar los 850MB/s.

Conclusiones

La unidad SSD NVMe Kingston SA1000M sin duda representa un ejemplo de como ha cambiado el panorama de precios y rendimientos en el mercado de los SSD, ya que hasta finales de 2018 no hemos podido hacernos con unidades NVMe a precios razonables y parecía muy injustificable invertir tanto en una mayor velocidad que apenas se aprovecha a no ser que lo usemos de modo profesional o semi-profesional.

Kingston ha sabido balancear bien con esta unidad, que si bien no representa las unidades que prácticamente superan los 3000 MB/s de lectura que usan las cuatro líneas PCIe, si es cierto que 1400 MB/s sin duda son velocidades que ya aportan una velocidad terriblemente alta para los equipos convencionales e incluso para aplicaciones profesionales.

Los precios para los Kingston SA1000M se sitúan en unos 65€ para las unidades de 240GB, un precio ligeramente mayor que las unidades SATA, lo cual hace que estas nuevas unidades ahora sean muy apetecibles. Adicional mente disponemos de modelos de 480GB o 960GB, que ahora mismo oscilan entre los 115€ y 232€ respectivamente. Para hacer una pequeña comparación la unidad de 240GB que si dispone de las cuatro líneas PCIe y memorias más rápida KC1000 ronda los 135€, doblando a la unidad que analizamos hoy.

En conclusión, puedo decir que los Kingston SA1000M sin duda son una opción única hoy en día para incluir un SSD NVMe en nuestro equipo de gran rendimiento. Si bien no son las unidades de mayor rendimiento del mercado en cuanto a NVMe, si son muy superiores a lo que ofrecen las unidades SATA ahora mismo y el pequeño desembolso de diferencia en una unidad de 240GB que suele ser la más habitual vale mucho la pena.

Lo mejor:

  • Precio bajo
  • Gran rendimiento
  • El pequeño formato M.2

Lo peor:

  • La velocidad de escritura no supera por mucho a las unidades SATA