Conozco muy bien a Games Workshop, ya que durante mucho tiempo he sido jugador de su juego de mesa (o más bien hobby, como ellos suelen llamar) Warhammer 40.000 y es más que obvio que los fans, como ocurre en otras franquicias siempre han querido más, esperando saltos al cine, series o videojuegos. Sin embargo, la Games Workshop que en el pasado siempre optaba por proyectos de calidad, hoy vende su imagen al mejor postor no importando demasiado la calidad del resultado.

Podemos decir sin duda alguna que la saga Dawn of War popularizó los RTS basados en Warhammer 40.000 en PC, ya que las anteriores escaramuzas en los videojuegos del juego de mesa o simplemente Warhammer en cuanto a juego de fantasía no habían logrado semejante popularidad. Solo hay que ver que el primer Dawn of War tuvo la oportunidad de lanzar varias entregas y la comunidad modder sigue trabajando más de una década después añadiendo facciones o aumentando la escala de las batallas añadiendo unidades como los Titanes o los Caballeros Imperiales.

Una captura de mi propia biblioteca de Steam

El mal camino para Dawn of War comenzaba con su secuela, que abandonaba el concepto original de RTS donde creamos una base y obtenemos recursos para conseguir mejoras, para pasar a un RTS enfocado en unidades mejorables, un cambio que no gustó nada a los fans de la primera entrega y que además abrió una polémica enorme por el reinicio de las facciones disponibles, pasando de una gran cantidad de opciones, a apenas un puñado de ellas. Dawn of War II se consintió gracias a una buena historia y jugabilidad, pero la historia no se repetiría en la tercera entrega.

Dawn of War III llegaba al mercado con tres facciones y una campaña dividida entre las mismas, por lo que la gracia de seguir la historia de los Cuervos Sangrientos de la segunda entrega se veía diluida en la tercera, donde teníamos que pasar obligatoriamente por secciones de Eldar o de Orkos sin haberlo elegido. La tercera entrega repite en jugabilidad con las mecánicas de la segunda, pero reforzando el elemento de héroes y unidades como un Caballero Imperial que hace del combate algo más épico. ¿Resultado? La tercera entrega es considerada la peor de la franquicia y como muestra, no hemos visto grandes expansiones y probablemente no veamos una cuarta entrega.

El giro dramático de Games Workshop en cuanto a sus videojuegos pienso que se tomó tras el lanzamiento de Space Marine en 2011, ya que desarrollado por Relic Entertainment y editado por THQ, nos ofrecieron a los fans del juego de mesa un juego de acción en tercera persona protagonizado por los Marines Espaciales, una aventura que se daba la mano directamente con la imagen de los poderosos guerreros al servicio del Emperador que vemos en las novelas (os recomiendo mucho la saga La Herejía de Horus) y que ponía en nuestras manos un videojuego violento en el que eliminábamos a las hordas de Orkos, a los Marines Espaciales del Caos y a los Demonios del Caos, sin ningún tipo de perdón.

Space Marine puede que gustara bastante a los fans que esperaban algo nuevo de Warhammer 40.000 y que no estuvieran muy convencidos con el shooter Fire Warrior publicado anteriormente, pero la apuesta de alto presupuesto no resultó nada bien en un mercado donde las puntuaciones de la critica importan mucho, por lo que el juego solo conseguía superar tímidamente los 70/100 en los mejores casos. Este aprobado escaso era una sentencia para esta franquicia que sin duda daba pie a secuelas con otras historias, por lo que no hemos vuelto a ver a Space Marine y probablemente no lo haremos nunca.

Space Marine fue planeado como una trilogía donde veríamos la historia desarrollada de Titus, una franquicia de calidad que se habría desarrollado durante años, pero la muerte de THQ en aquel entonces, provocó que Space Marine sirviera simplemente como reciclaje para Eternal Crusade, que de prometer un juego protagonizado por los Templarios Negros con una campaña interesante aunque multijugador, fue poco más que un reciclaje del multijuador de Space Marine y los modelos del juego para crear un título puramente multijugador entre tres facciones, llena de micropagos, de calidad horrorosa. Eternal Crusade tuvo que ofrecerse como free-to-play algún tiempo después en busca del jugoso mercado de los micropagos, pero ni eso consiguió salvar un juego que ya estaba destinado a morir desde su lanzamiento.

Desde inicios de la década ya solo hemos visto juegos de calidad baja o en el mejor de los casos “pasable” a excepción de Total War: Warhammer o quizás también ambos Vermintide, ya que vemos siempre la misma estructura en todos los proyectos con dos escenarios, o juegos simples de nivel mercado móvil con micropagos o juegos con un presupuesto moderado como Deathwing, Inquisitor: Martyr, Mechanicus o el más reciente Necromunda: Hired Gun, que intentan en muchas ocasiones venderse a precios de triple A sin llegar a las calidades de los mismos.

El catálogo más reciente de “Warhammer” está lleno de juegos de estrategia por turnos, lo que es casi una burla a los fans de Dawn of War, que siguen pidiendo una vuelta a los orígenes y solo reciben títulos indie que van explorando las facciones, se anuncian a bombo y platillo, pero terminan pasando sin pena ni gloria durante su lanzamiento, cayendo en la sección de ofertas más pronto que tarde. Solo hay que ver las ofertas de Steam con motivo del evento Warhammer Skulls, todo un mercadillo de juegos de ambas franquicias:

Sinceramente ha llegado un punto donde como fan y jugador del juego de mesa Games Workshop ha conseguido sin duda hacerme perder cualquier interés sobre sus proyectos de videojuegos, no extrañándome nada ver reacciones de fans y no tan fans, al ver como cada año salen un gran puñado de juegos de Warhammer o Warhammer 40.000, pero ya muy pocos esperan ver nada de calidad entre ello, y más ahora, que la trilogía de Total War: Warhammer termina.

Otro ejemplo más del mercadillo de juegos.

Entiendo perfectamente que se haya optado por un camino de dar visibilidad a todas las facciones y juegos de mesa en forma de videojuegos, ya que hemos visto adaptaciones de Blood Bowl, Battlefeet Ghothic, Adeptus Titanicus, Necromunda y Space Hulk entre otros. También es fácil comprender que no todos los proyectos pueden tener presupuesto triple A, ni doble A, pero si creo que Games Workshop debería cuidar más sus franquicias como lo ha hecho con Total War: Warhammer.

Warhammer 40.000 especialmente no se merece el tratamiento de la última década, ya que no ha recibido ni un solo juego con puntuaciones excelentes, cuando detrás del juego de mesa hay un lore impresionante a explotar y una imagen de producto que si ha logra extenderse cada vez a más jugadores, incluso en tiempos de pandemia, al menos en lo que al juego de mesa se refiere. No puede ser que se priorice la cantidad de proyectos a la calidad de los mismos, ya que se “quema” al fan, que termina por no confiar más en la franquicia a no ser que vea resultados prometedores, ya que se convierte en un fan que no reserva, espera a ver análisis y posiblemente solo adquiera el juego cuando esté de oferta por miedo a decepcionarse.

Dejando de lado que el juego tenga potencial o no, no es raro encontrarse en los juegos de sus franquicias numerosos problemas de rendimiento o bugs abundantes, que van solventándose o no a lo largo del tiempo. Un servidor confió en Deathwing hará unos años por su estética y la promesa de un shooter en primera persona interesante, solamente para encontrar un juego que con el mejor hardware de la época no lograba un rendimiento decente y que aún pasando el tema de rendimiento, el juego era escaso en contenido. Pasó literalmente más de medio año hasta que los problemas del videojuego estuvieran resueltos, pero ya era demasiado tarde, después de Eternal Crusade y Deathwing, la confianza en sus productos estaba completamente rota.

Sin duda me gustaría ver como vuelve el verdadero Dawn of War y sinceramente en la era de los remakes no entiendo porque no se ha hecho ya, ya que no sería un proyecto de un presupuesto desorbitante. Es decepcionante que a estas alturas que ya sabemos ciertamente que Starcraft no es de interés ya para Blizzard, Games Workshop deje morir a la franquicia rival históricamente con juegos de calidad escasa, simplemente esta estrategia de llenar el catálogo de videojuegos cada año sin pensar en la calidad, probablemente aporte beneficios, pero lo de saquear a los fans incondicionales en algún momento se acabará.

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