En los últimos meses y sobretodo en las últimas semanas estamos asistiendo a una caída generalizada de los precios de casi todas las criptomonedas, una bajada de precios que viene liderada por Bitcoin, que ha perdido ya cerca del 80% de su valor máximo situándose ya por debajo de los 4.000 dólares esta semana.

Esta situación ha provocado que numerosos medios y analistas económicos hayan comenzado a hablar del “Criptoapocalipsis”, lo que viene a ser una explosión de la burbuja de las criptomonedas y lo que podrían ser los primeros pasos a su fatídico final. Por lo que he decidido pararme un segundo a dar mi opinión acerca de este curioso mercado, exponiendo que hay de verdad y que hay de falso en lo que estamos viviendo estas semanas.

En términos económicos, que un valor pase de cerca de 20.000 dólares a los 3.741 dólares en los que se mueve Bitcoin a estas horas es sumamente negativo. Un progreso negativo que si no se detiene, podría significar el fin de la conocida criptomoneda, pero que por otro lado de 0 a 3.741 dólares todavía deja ver un largo camino.

El problema es que quienes hablan de Criptoapocalipsis solo te están contando la mitad de la historia, ya que suelen mostrarte solo los datos que les convienen, lo que viene a ser esto:

En la gráfica podemos apreciar como el valor de Bitcoin no ha dejado descender durante 2018, desde que en Diciembre 2017 marcara su valor récord. Lo que no te muestran los “Nostradamus” de la cripto es esto:

Y es que desde finales de 2015, el valor no dejo de subir hasta finales de 2017, lo cual implica que el precio a finales de 2015 era apenas de 389 dólares, mientras que a finales de 2016 hablábamos de valores cercanos a los 1000 dólares. Precios que también tuvieron sus caídas y “apocalipsis” o explosión de la burbuja.

No obstante, no es la primera vez que Bitcoin cae, ni será la última, ya que como muestra esta tabla, hemos asistido ya a 3 ocasiones anteriores donde el descenso del precio fue mucho peor:

En cada una de las tres ocasiones anteriores muchos medios, sobretodo los de economía tradicional, se lanzaron rápido a hacer leña del árbol caído, casi como celebrando con una fiesta la derrota de su principal enemigo de los mercados tradicionales. Por supuesto, los meses posteriores demostraron que estas personas se habían equivocado y nuevos máximos de precio mucho más altos llegaron después.

Por supuesto, esto no implica que la historia vaya a repetirse, pero si dice bastante acerca de que sí puede repetirse. Lo cierto es que durante 2018 se han visto multitud de noticias negativas que afectaban directamente al mercado y sobretodo el boom de las ICO (Initial Coin Offerings) hizo mucho daño al mercado alzando los precios en lo que muchos califican como “crecimiento antinatural”. Por no hablar de las amenazas de sobreregulación e impuestos que se han lanzado desde multitud de países.

Terminando 2018 se están dando varias noticias positivas para el futuro de las criptomonedas y muchas de ellas van encaminadas a los usos de la misma en entornos reales. Algunos ejemplos son la plataforma UTRUST de pagos para tiendas, que permite pagos con criptomonedas o otras recientes como que en Ohio se permita pagar impuestos con criptomonedas.

Creo que con el tiempo veremos a las criptomonedas subiendo de valor, lo cual seguirá de otro boom de criptominería que podría llegar empujado por las GPU más eficientes eléctricamente fabricadas a 7nm. Aunque por ahora la cosa pinta mal para los mineros, ya que hemos cruzado ya la línea de la rentabilidad y ahora mismo para muchos minar es simplemente una apuesta de futuro.