El arma secreta de AMD en RDNA 2 es Infinity Cache, un ahorro considerable de ancho de banda para la memoria

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A pesar de que a AMD le va muy bien contra su rival Intel en el terreno de las CPU gracias a sus competitivos procesadores Ryzen y a su gama entusiasta Ryzen Threadripper, la cosa cambia mucho cuando cambiamos al mercado de GPU donde AMD lleva más de una década con problemas contra NVIDIA y de hecho, casi se puede decir que su negocio de GPU apenas se ha salvado por la minería y el buen hacer de sus modelos con el paso de los años, ya que AMD no abandona tan rápidamente sus modelos como si lo hace NVIDIA.

AMD que suele ser de promesas ahora deja caer a Infinity Cache para sus GPU RDNA 2, una tecnología que pretende integrar 128 MB de caché L3 compartida para sus modelos RX 6000 y reducir con este salto el tremendo uso de ancho de banda con la VRAM que tienen los modelos actuales de GPU. Esta promesa obviamente se centra en hacer un cambio significativo en la arquitectura de las GPU que marque historia, ya que el añadido de esta caché supone justificar el rumoreado bus de 256-bit que usarán las RX 6900 XT para sus 16GB de memoria, lo cual limita el ancho de banda de esta memoria GDDR6 a 512GB/s, mientras que su rival NVIDIA usa en su RTX 3080 un bus de 384 Bit con memoria GDDR6X que aporta velocidades más cercanas a 1TB/s.

El secreto está en como usará AMD en sus GPU esta nueva cache L3, ya que estos aparentemente escasos 128 MB de caché L3 pueden cargar texturas mucho más grandes y aportar acceso directo a la GPU a velocidades que se estiman entre 1 TB/s y 2 TB/s. Esto reduce la cantidad de veces que la GPU ha de acceder a la VRAM en busca de datos, ya que por lo general ha de cargar en las cachés L1 y L2 los diferentes datos para procesarlos e intercambiarlos con la VRAM para procesar cada frame de nuestro videojuego, con la nueva caché L3 se reduce este problema ya que 128 MB de esta memoria están accesibles directamente por la GPU y el movimiento de datos se hace en bloques mucho más grandes, lo que en la practica logra que más texturas puedan cargarse al mismo tiempo, mientras que las texturas de alta resolución 4K pueden cargarse al completo.

Según este análisis inicial de la tecnología Infinity Cache por parte del sitio web Shekelhertz, la nueva cache L3 lograría que los inicialmente escasos 16 GB con bus de 256-Bit fueran incluso demasiado para las RX 6900 XT, ya que la reducción del ancho de banda necesario en este modelo harían que los 16 GB GDDR6 a 512 GB/s fueran según sus propias palabras una configuración “overkill” para este modelo, superando de largo el ancho de banda necesario para la GPU.

Infinity Cache no solo reduce el ancho de banda, si no que además aumentaría el rendimiento de las GPU basadas en RDNA 2, una de las explicaciones para probablemente justificar el aumento del rendimiento por vatio del 50% frente a RDNA 1. En el lado negativo de esta tecnología tenemos a que estará limitada a solo aportar mejoras en técnicas como deferred rendering o tile based rendering, que mayormente están optimizadas para hacer uso de la cache, mientras el renderizado general también debería recibir mejoras, en cambio, si los juegos empiezan a usar texturas 8K la caché no tendrá espacio para almacenarlas por completo y no sé podrán aprovechar todas sus bondades, lo que hace pensar en que si AMD sigue por este camino en el futuro veremos caché L3 más grandes.

La pregunta ahora es también si las consolas PlayStation 5 y Xbox Series usan también Infinity Cache para mejorar el rendimiento de sus GPU RDNA 2.

Eloy Puigcerver
Apasionado de los videojuegos, el hardware y el entretenimiento audiovisual, mi propia trifuerza que trato de plasmar cada día en Gamerbits.