Desarrollado por la empresa Knightscope, el robot de seguridad K5, ha sido probado en diferentes localizaciones como añadido a la seguridad en centros comerciales o zonas de negocios. El robot vigilante tiene un peso total de 135 Kg y dispone de cámaras que le permiten una visión de 360 grados para vídeo vigilancia móvil, entre otras características como micrófonos, cámaras térmicas o sensores capaces de medir la calidad del aire.
K5 también es capaz de patrullar los estacionamientos de vehículos y leer hasta 1500 matrículas por minuto, detectar el sonido de tiros en la lejanía u otros sonidos de alarma como gritos o alborotos. Sin duda, estaba diseñado como primer paso para la robo-vigilancia y sustituir a los humanos en el futuro o al menos reducir su presencia con estos robots autónomos añadiéndolos para mejorar la seguridad de ciertas instalaciones.
La Inteligencia Artificial, a pesar de que sigue dando pasos interesantes hacia el futuro, a veces demuestra estar todavía dando pasos en falso, ya que durante un día de lluvia el robot K5 sufrió una caída en una fuente con apenas 30cm de agua provocando su trágico final. A pesar de que estos robots están preparados para la lluvia, no están preparados para sumergirse.
Las bromas en las redes no han tardado mucho en llegar, ya que algunos señalan que el robot ha decidido “quitarse la vida” debido a la explotación laboral de las intensas jornadas de trabajo, ya que estos robots sólo paran para recargarse o por mantenimiento. Por lo que el bueno de “K5” ha dejado de patrullar después de tres años de servicio.