Esta mañana navegando por la red he visto varias menciones en las redes sociales acerca de que las acciones de Electronic Arts y Activision Blizzard llevan algún tiempo bajando constantemente de valor, en el caso del segundo más significativamente desde la decepción de la Blizzcon 2018.

En el caso de Electronic Arts, podemos ver como las acciones de la compañia rondaba por encima de los 140 dólares sobre el mes de julio y desde entonces se ha ido registrando una caída constante hasta alcanzar un precio que supera tímidamente los 85 dólares en los últimos días y que sigue apuntando hacia abajo.

El caso de Activision Blizzard es más significativo, ya que podemos ver una caída pre-Blizzcon 2018 de su valor, que rondaba a finales de septiembre por encima de los 80 dólares hasta el entorno de los 65 hasta los 70 dólares. Pero pasada la Blizzcon 2018 con la decepción patente en millones de fans que esperaban un anuncio de un nuevo Diablo (para PC), parece que también hizo mella en el valor de la compañía y la confianza de sus inversores, puesto que la caída ha comenzado a ser mayor, actualmente dejando cada acción en unos 52,49 dólares.

Estos hechos que os he comentado antes han empezado a hacer pensar a mucha gente que ambas compañías, de las más grandes de la industria de los videojuegos por cierto, han comenzado a sufrir un poco las consecuencias de unas practicas más orientadas a ganar dinero que en complacer a sus jugadores. Algo que cobra bastante sentido en el caso de Electronic Arts, la cual se ha visto envuelta en multitud de polémicas relacionadas con los micropagos, las loot boxes o incluso sus planes futuros de convertir a sus juegos en puros servicios en los que habría que pagar una suscripción mensual para poder jugar a ellos.

Al principio, sobretodo hace unos años, pensábamos que los videojuegos se habían perdido un poco en toda una trama de monetización que incluye DLC, micropagos y esquemas de juego que invitan a pasar por caja una y otra vez si no queremos perder el tiempo jugando una excesiva cantidad de horas. Pero parece que en los últimos meses las tornas han comenzado a cambiar un poco y los jugadores han comenzado a señalar a las compañías por sus malas practicas, algo que como digo, no creíamos posible hace unos años, ya que se pensaba que los jugadores eramos capaces de absorber cualquier abuso casi hasta el infinito.

Esto ha dejado de ser así y cada vez son más quienes critican las malas artes de las compañías y ya no solo las tácticas de monetización extremas en busca de amplificar beneficios, si no también las carencias en desarrollo que nos han llevado a multitud de situaciones en las que los juegos triple A distaban mucho de tener acabados de una calidad aceptable como por ejemplo fue el caso de Mass Effect: Andromeda.

Lo cierto es que los jugadores solo tenemos como arma el dejar de adquirir los juegos de dichas compañías, pero muchas veces es muy difícil abandonar a algunas franquicias y perderse la continuación de ciertas historias o no pasar por caja por los juegos de moda, es comprensible, más todavía cuando se trata de títulos online a los que nuestro circulo de amistades juega. Pero también tenemos el arma de la opinión y la critica, algo que se ha hecho sentir finalmente en quienes ponen su dinero como inversión en dichas compañías, ya que por muy prometedoras que suenen las promesas de monetizar todavía más o mejor los juegos, si los jugadores no los compran, no adquieren los DLC o no pasan por caja por los micropagos porque los consideran un abuso, hay un problema.

Yo diría que muchos inversores han comenzado a detectar este problema, los ánimos están caldeados y mucha gente está cansada de ciertas practicas que vemos repetirse una y otra vez, por si fuera poco, los vientos de cambio desde los responsables máximos de dichas compañías auguran un futuro peor con juegos convertidos en meros servicios. Los jugadores lo saben y ahora parece que “el mercado” también lo sabe.

Ahora falta ver si realmente dichas compañías están dispuestas a dar un giro real en sus estrategias o solo van a plantear cortinas de humor y limitar los efectos de los daños por los micropagos lo máximo posible como en el caso de Electronic Arts. O si Blizzard que hasta hace apenas una semana era muy querida y valorada entre sus fans, se da cuenta de que su forma de actuar en la Blizzcon ha hecho un gran daño a su imagen, ya que a veces debería ser más importante lo que quieren tus fans y no lo que quieren tus accionistas.

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