Con la llegada de la fase beta de ampliación de almacenamiento de PlayStation 5 se ha desatado una nueva batalla de “Console Wars”, ya que algunas personas opinan que la opción de Xbox Series mediante tarjeta de expansión es un mejor formato para ampliar el almacenamiento, mientras que por otro lado se alaba que el formato de PlayStation 5 no sea propietario. En este articulo expondré los pros y contras de ambos formatos desde un punto de vista imparcial.

Xbox Series, facilidad de instalación pero formato propietario

Microsoft ha optado esta generación por un formato propietario con una tarjeta de expansión fabricada por Seagate que se puede introducir directamente en las consolas como si de una de las viejas Memory Card se tratara. Este formato tiene la ventaja de una instalación a prueba de cualquier tipo de error, que además necesita apenas de unos pocos segundos para comenzar a usarse.

En el lado negativo tenemos un formato propietario que nos limita a única unidad de 1TB fabricada por Seagate, lo que hace que el precio para una unidad SSD de 2.400MB/s NVMe sea una elección de precio elevado, ausente de alternativas de otros fabricantes y sin opciones de capacidad.

En conclusión, podemos decir que la opción de Xbox Series es muy user-friendly, donde los usuarios no se complican la vida, ya que solo requiere comprar la unidad e introducirla en su puerto especifico. Aunque si comparamos con el mercado de SSD de mismas especificaciones, la opción de Xbox Series resulta el doble de cara que cualquier unidad de 1TB con esas velocidades de lectura secuencial.

Xbox Series cuenta con la ventaja de utilizar un formato M.2 2242 en su interior, que si bien no es un formato habitual en PC, ya que suele utilizarse 2280, si permite la fácil reparación del SSD interno. En cuanto al almacenamiento externo, queda claro que la tarjeta de Seagate es simplemente una caja externa propietaria para un SSD en el mismo formato M.2 2242, por lo que espero claramente en el futuro tarjetas de terceros e incluso adaptadores para SSD convencionales 2280.

PlayStation 5, formato M.2 NVMe estándar pero requiere destornillador

Sony opta esta generación por una ranura M.2 NVMe estándar, una elección un tanto irónica, puesto que el SSD principal de la consola está soldado a la misma y un fallo del mismo requiere sustituir la consola entera. PlayStation 5 requiere para ampliar su almacenamiento acceder a la ranura M.2 NVMe, por lo que habremos de desmontar la tapa lateral, retirar unos tornillos de la carcasa, retirar una pequeña placa metálica, instalar la unidad M.2 SSD, asegurarla con un tornillo y repetir el proceso de desmontaje a la inversa para terminar la instalación.

Obviamente el sistema de PlayStation 5 no es tan sencillo como el de Xbox Series y es menos user-friendly, pero como usuario habitual de PC puedo decir que el proceso que solo habremos de realizar una única vez no es tan dramático como se pretende, ya que instalar una unidad SSD puede llevar un par de minutos, pero no es para nada un proceso peligroso para la consola, ni complejo de realizar. Aunque he de reconocer que puede asustar al usuario no experimentado.

La ventaja del formato estándar es que podemos instalar cualquier unidad SSD dentro de las especificaciones de la consola, de cualquier fabricante y de un mercado de PC que ya mueve estas unidades. La pega es que PlayStation 5 requiere de SSD de cuarta generación (PCIe 4.0) con al menso 5.500MB/s de lectura secuencial para igualarse a su SSD interno, lo que nos fuerza a elegir las unidades más caras del mercado actual y deja fuera a las unidades de tercera generación (PCIe 3.0) que hoy en día son muy accesibles a nivel de precios y rendimientos (hasta 3.500MB/s).

PlayStation 5 también requiere la presencia de un disipador en la unidad M.2, por lo que muchos fabricantes se han lanzado a ofrecer sus mismas unidades con un disipador de las medidas correctas para la ranura M.2 de PlayStation 5, aunque en muchos casos supone un tremendo sobreprecio, como hemos podido ver en el caso de la unidad 2TB de AORUS con 81€ de diferencia frente a la unidad sin disipador.

La principal ventaja es que podemos elegir unidades de mayor capacidad siempre que nuestro bolsillo pueda permitírselo, ya que por ejemplo podemos instalar una unidad de 2TB o 4TB en PlayStation 5, algo que por ahora en Xbox Series sería imposible.

Conclusiones

Claramente Microsoft ha optado por una solución user-friendly, pero también una enfocada en monetizar muy bien el almacenamiento ampliado con un contrato propietario con Seagate, lo que supone para el usuario de Xbox Series pagar más por unidades SSD que ya no cuestan tanto. Dejando de lado el tema de precios, hecho de menos opciones de capacidades alternativas, un SSD más económico de 500GB podría suponer una mejor opción para quienes no estén dispuestos a gastar 200€ en la expansión. Aunque ese mismo precio también descarta una unidad de 2TB, ya que hablaríamos de precios que superarían el precio de la consola con total probabilidad.

Sony por su lado opta por un formato estándar lo cual aporta toda una variedad de SSD donde elegir, tanto en precios como en capacidades disponibles, no siendo dependiente de Sony la expansión disponible. El lado negativo de la elección es que muchos no están dispuestos a meterle el destornillador a la PlayStation 5 que probablemente les ha costado bastante de conseguir, ya que muchos usuarios no son experimentados en instalar este tipo de unidades y hasta cierto punto se entiende ese recelo.

¿Qué es mejor? Desde luego como usuario de PC tengo que decir que el formato propietario de Xbox Series puede ser cómodo, pero implica pagar más por una unidad SSD que podría haber costado la mitad o disponer del doble de almacenamiento que la actual. El formato estándar de PlayStation 5 ni siquiera requiere acceder al interior de la consola, ya que se ha ubicado la ranura en un compartimento que da al exterior, requiere desmontar algo, pero no es ningún escenario dramático como se propone.

A mi parecer, posiblemente el mejor formato hubiera sido una tarjeta de expansión con una ranura SSD M.2 en su interior, una mezcla de los dos conceptos que se podría haber vendido con un SSD ya preparado dentro para quienes no quieran calentarse la cabeza y prefieran el concepto user-friendly, pero también configurable para quienes deseen no depender del formato propietario, que igualmente Microsoft (o Sony) pudiera haber sacado un buen ingreso de este tipo de adaptador, aunque reconozco que el formato 2280 hubiera hecho de la tarjeta de expansión un concepto más largo y feo en el aspecto final de la consola.

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