El fabricante Foxconn ha anunciado recientemente su nuevo plan de inversión “Flying Eagle” con el que pretende invertir 10.000 millones de dólares en EEUU, presupuesto con el que se pretenden construir varias fabricas robotizadas y otros proyectos.
Esta seria la primera respuesta al nuevo presidente de EEUU, Donald Trump el cual hablo que uno de sus planes pasaba por que los fabricantes de tecnología produzcan parte de sus productos en EEUU para venderlos, algo que hasta ahora había provocado unas reacciones muy dispares entre los que por un lado hablan de mayores precios con esta medida y desempleo para los países de origen (mayormente China) y entre los que se alegran del nuevo plan que pretende reactivar la industria en el país, la cual precisamente no pasa por su mejor momento debido a la deslocalización de muchas empresas.
El presidente de Foxconn, Terry Gou, relata en unas recientes declaraciones que fabricar en China ya no es tan rentable desde que han subido los costes en materia laboral de los trabajadores, por lo que son necesarias nuevas tácticas de negocio para el futuro de la compañía.
Lo cierto es que muchas compañías ya ven con malos ojos fabricar en el país asiático debido a las constante apropiación y copia de productos para luego venderlos como copias económicas, además de leyes que fuerzan a las compañías extranjeras a contraer una sociedad forzosa con un ciudadano chino para poder operar en el país. China ahora mismo controla la gran mayoría de la fabricación de productos de tecnología y en EEUU ya soplan desde hace unos años vientos para cambiar estas tendencias.

Comentarios