Por si a AMD no le fueran lo suficiente bien las cosas en su particular batalla tu a tu en el mercado de CPU contra Intel, el fabricante rival parece que continuará con problemas de abastecimiento de procesadores a lo largo del año 2020, un problema que podría extenderse incluso hasta el año 2021.

Según informa Digitimes, muchas fuentes de los principales ensambladores citan que Intel prevé de forma interna que no podrá afrontar la demanda de procesadores de 14nm durante este año, algo unido al retraso del nodo a 10nm y que Intel no estará preparada para introducir productos de 7nm hasta finales de 2021. Lo cual deja a Intel en una mala posición frente a una AMD que dispone de toda la capacidad de TSMC de fabricar ya a 7nm y en breves pasará a un proceso todavía más maduro para productos que han de llegar como los basados en Zen 3 o las nuevas GPU.

La explicación para este aumento de los retrasos parece que se debe también a que Intel ha sobrecargado su mochila añadiendo a sus ya sobrecargadas fabricas la producción de los módem para smartphone, un mercado del cual Intel tiene ahora mismo el 100% y en el que los retrasos tampoco son aceptables. Este hecho hace que algunos medios señalen que Intel sigue lanzando productos de 14nm o incluso de 22nm para hacer espacio a la llegada de los nodos de 10nm y 7nm, los cuales deberían aliviar la escasez de productos.

No obstante, no debemos olvidar que la escasez del producto hace que los precios se vean incrementados, lo cual no podría ocurrir en el mejor momento posible para AMD, ya que su principal competidor se encuentra con las manos atadas prácticamente para los próximos dos años a la hora de competir en cuanto a precio y producto. Muchos fabricantes ya optan por AMD para sus equipos premontados, por lo que en los últimos meses no hemos dejado de ver como AMD recupera porción del pastel del mercado de la CPU a niveles que creíamos imposibles antes de la llegada de Ryzen.

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