Vivimos una era donde la batalla entre las principales consolas se libra bajo la bandera de sus exclusividades, son muchas veces los juegos a los que no podemos acceder los que hacen por que nos decantemos por una consola u otra.

Sony y Nintendo son los reyes de esta estrategia, ya que ambas compañías son capaces de producir un numero suficiente de juegos exclusivos para sus respectivas consolas lo suficientemente importante para decantar a sus posibles compradores. Un ejemplo reciente es la llegada de Spider-Man a PlayStation 4, mientras que Nintendo prepara el camino para su campaña navideña con Super Smash Bros Ultimate y Super Mario Party.

El caso de Spider-Man ha sido bastante sonado, puesto que se ha convertido en los primeros tres días a la venta en el exclusivo mejor vendido de la consola, vendiendo la friolera de 3,3 millones de copias. Esto representa para Sony vender consolas, puesto que el tirón de Spidey y el universo Marvel pueden hacer por si mismos que más de un jugador que aún no tenia PlayStation 4 o estaba indeciso, vaya finalmente a la tienda a llevarse su consola.

Sony tiene el lado positivo de que recurre a estudios bajo su abrigo para crear sus exclusivos, mientras que Nintendo recurre a sus propios estudios para crear aventuras de Zelda, Mario, Kirby y compañía. Los cuales no cansan a los usuarios de Nintendo, pero si provocan que la plataforma se sienta anegada de juegos de Mario, que por si fuera poco la mayoría tienen un nivel alto o medio-alto.

El problema de Nintendo llega cuando una third-party llega a publicar el juego en una consola de la compañía japonesa y tiene que enfrentar un catalogo lleno de estrellas de Nintendo. Obviamente resulta mucho más difícil vender en Nintendo, ya que la base de usuarios lleva muchos años asentada en los lanzamientos de la propia Ninty y difícilmente compran un juego third-party a no ser que sea un AAA o un juego que realmente destaque.

Por supuesto, Nintendo se permite un ritmo de estrenos propios de gran calidad en su consola que no es normal, mientras que Sony tiene grandes estrenos pero más espaciados y Microsoft difícilmente logra establecer un ritmo de exclusividades.

Microsoft ha comenzado a jugar la carta de lanzar sus juegos también en Windows 10, lo cual aumenta la rentabilidad de los lanzamientos exclusivos de Xbox One y refuerza a los estudios que los producen con un nivel de ventas mayor. Pero Microsoft llega a finales de 2018 únicamente dependiendo de Forza Horizon 4 y del catalogo de multiplataformas, que tanto PC y Playstation 4 tienen en su mayoría, y Nintendo ya empieza a cobrarse sus propias versiones que su humilde hardware de Switch le permite.

Windows PC por su lado a sido el gran ganador de los últimos años, puesto que estrategias como la de Microsoft, de algunos desarrolladores que buscan rentabilizar títulos de PlayStation 4 lanzandolos en PC o la gran cantidad de remasters o ports, hacen que PC haya recibido en los últimos años una gran cantidad de juegos, en muchas ocasiones de forma inesperada.

No debemos olvidar tampoco que PC recibe títulos exclusivos de la plataforma de forma continua, ya que se trata de la plataforma reina de los indies, los juegos de estrategia y shooters.

La importancia de los exclusivos es clara, pero el panorama también ha cambiado mucho con la nueva generación de consolas. Ya que hace años era impensable poder jugar a la franquicia Final Fantasy o Kingdom Hearts fuera de una consola PlayStation, y hoy en día vemos como Square Enix ha cambiado completamente su estrategia, Final Fantasy ya se lanza en todas las plataformas y Kingdom Hearts III prepara su llegada en enero a Xbox One, mientras que muchos no descartamos una versión PC de la misma forma que ocurrió con Final Fantasy XV.

Microsoft se ha beneficiado del fin de muchas exclusividades con la llegada de muchos títulos multiplataforma, pero deben ser capaces de generar un futuro en el que los exclusivos vendan Xbox One por si solos. Ya que el disponer de la consola más potente del mercado por si sola se ha demostrado ser insuficiente para quitarle la consola a Sony, y de hecho, es Nintendo con su híbrido de portátil y sobremesa quien gana terreno a pesar de sus modestas especificaciones, tanto por su lado portátil como por su su generoso catalogo de exclusivos.

Sony por su parte se ha tropezado con la piedra de que desarrollar juegos exclusivos AAA conlleva muchos años de desarrollo, por lo que el ritmo de lanzamientos cada vez es más lento si no se cuenta con más estudios trabajando en más títulos. Un ejemplo de ello sería God of War o Days Gone, por no olvidar la tremenda espera del remake de Final Fantasy VII que finalmente ha resultado ser un juego multiplataforma.

Nintendo es quien lo tiene más difícil, ya que las limitaciones de potencia no permiten recibir los juegos exclusivos a no ser que sea en la nube o con un gran trabajo de downgrade como el de Doom o Wolfenstein II para poder correr en la consola. Por otro lado, Nintendo necesita que las third party lancen más juegos más allá de los multiplataforma, ya que si 3DS tuvo gran éxito fue por la gran cantidad de títulos de Nintendo exclusivos y muchos juegos de terceros exclusivos que llegaban a la consola.

¿Y para vosotros? ¿Que importancia tienen los juegos exclusivos a la hora de decidir una plataforma?

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