El juego del que os voy a hablar esta semana en Jueves va de retro fue lanzado en PC en 1996, un juego de carreras que a primera vista no llama para nada la atención, pero que cuando nos ponemos a ver sus características y contenido para un juego de 1996 en 3D despliega todo su potencial oculto.

El juego en cuestión es Big Red Racing, un juego desarrollado por Big Red Software, publicado por Domark y distribuido en nuestro país por Eidos. El juego fue planeado para un montón de plataformas, entre las que se incluían PlayStation, Sega Saturn, 3DO, la Nintendo 64, y Atari Jaguar, pero finalmente consiguió lanzarse solamente en PC y casi podemos decir que menos mal, viendo los juegos que finalmente llegaron a algunas de esas consolas y el aspecto gráfico relativamente pobre de Big Red Racing.

Empezamos por su movida introducción:

Como veréis, gráficamente el juego a pesar de contar con un diseño en 3D era bastante más simple de lo que encontraríamos después en consolas como PlayStation o Nintendo 64. La intro nos deja ver un juego de carreras con ya varios vehículos disponibles, lo cual era bastante extraño para un juego arcade de carreras.

No en vano donde brilla Big Red Racing es en contenido, ya que el juego cuenta con la friolera de 24 pistas diferentes ambientadas en 12 escenarios distintos. Desde varios países del mundo, hasta el planeta Marte, Big Red Racing nos ofrece carreras de con ocho tipo de vehículos diferentes y lo que es más interesante todavía, ¡de cada tipo de vehículo tenemos dos opciones a elegir!

Así nos encontramos con que tenemos vehículos todo terreno para las carreras campo a través, donde podemos elegir entre un jeep o un vehiculo de seis ruedas todo terreno, cerreras de helicópteros, carreras sobre el agua pudiendo elegir entre una neumática o un hovercraft, tractores, volquetes, minis, monster trucks, caminos, una vehiculo antigravitatorio o un todoterreno de seis ruedas enorme para Marte e incluso vehículos de nieve.

En serio, que locura, es 1996 y ya alucinábamos cuando un juego arcade de carreras ofrecía algo más de 10 pistas, y con suerte personajes diferentes para elegir, pero BRR llegaba mucho más allá era contenido puro. Big Red Racing además permitía personalizar a nuestro piloto, elegir su sexo y encima elegir el icono que veíamos en nuestros vehículos.

Podemos pensar que al tener un numero elevado de pistas, su composición seria sencilla, pero nada más lejos de la realidad, puesto que los desarrolladores habían tirado la casa por la ventana ofreciendo mapas bastante extensos por si decidimos ignorar la carrera y explorar el resto del mapa. No solo eso, es que encima se habían tomado la molestia de preparar lugares y detalles por cada uno de los circuitos.

En cuanto a jugabilidad, es bastante simple, acelerar, girar y turbo, nada más, durante las carreras tendremos que lidiar con saltos y los retos del terreno. Mientras que utilizamos los turbos sabiamente para intentar ganar la carrera (a excepción de los helicópteros, que utilizan el botón de turbo para descender y ganar velocidad). El juego también usa mecánicas de derrape para las curvas, aunque cuesta un poco dominarlas al principio.

Un aspecto negativo era su cámara, que se limitaba a seguirnos y un problema relacionado con que el juego ejecuta varios de sus sistemas a framerates distintos provoca que en equipos potentes el cámara se recolocara una y otra vez mientras corríamos, algo tremendamente molesto que los diseñadores pasaron por alto.

En cuanto a la IA de los rivales, el juego estaba diseñado con el “rubberbanding” en mente, un sistema muy habitual de la época que hacía que los rivales se adaptaran a tu ritmo de carrera para que el jugador siempre sienta que está participando activamente en la misma. Si reducías tu ritmo, la IA también lo hacía y si aumentabas, la IA te ponía las cosas más difíciles, el lado interesante de BRR con este sistema estaba en la última vuelta, ya que al cruzar la meta para comenzarla, el rubberbanding desaparecía y ya tenias que apañartelas para ganar la carrera contra rivales que ya no actúan con ningún tipo de miramiento.

Big Red Racing además cuenta con un modo cockpit en el que cada cabina de cada uno de los 16 vehículos está representada de forma independiente con paneles que funcionan.

El apartado sonoro y musical del juego es quizás la mayor de las decepciones de Big Red Racing, ya que los efectos de sonido simplemente cumplen y a quien diseño la banda sonora sencillamente creo que no sabía de que trataba el juego para los que compuso los temas. Los temas que podemos escuchar en Big Red Racing simplemente no cuadran con un juego arcade que apostaba por esa imagen tan radical y punk desde su portada hasta el tema de su introducción, ya que los temas son bastante sosos y más propios de un juego mucho más calmado y relajante.

El juego contaba con voces a modo de comentaristas, para presentar cada localización y para hacer comentarios cómicos durante toda la carrera. Por supuesto en inglés, una verdadera lastima.

En este vídeo del youtuber “einokeino303” podéis ver algunos ejemplos de las carreras, el error de la cámara y del decepcionante apartado musical de Big Red Racing:

En conclusión, puedo decir que Big Red Racing para mi fue uno de los juegos que en contenido se avanzaron por mucho a su época. Aunque su apartado gráfico envejeció rápidamente por ser demasiado pobre para lo que vino después y su apartado sonoro solo puedo calificarlo de decepcionante. Jugablemente era una pequeña joya con la que pasar horas y horas, y resultaba fácil quedarte enganchado toda la tarde ganando carreras o explorando sus extensos mapas a ver que cosas encontrabas.

Lamentablemente no hubo una secuela, pero desde luego creo que es un juego que se merecía otra oportunidad en forma de un nuevo título más avanzado.

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