Hace algo más de dos décadas llegaba a Super Nintendo Donkey Kong Country, una revolución en aquel momento para la consola de 16-Bit y para el género de los juegos de plataformas. Un juego que tomaba lo aprendido de títulos como Super Mario Bros. y algunas inspiraciones de Sonic the Hedgehog para formar un nuevo título basado en lo mejor de cada mundo.

Donkey Kong Country desarrollado por RARE llamaba mucho la atención, y es que su aspecto gráfico pre-renderizado para la época se salia de los estándares Pixel Art a lo que estábamos acostumbrados y nos ofrecían un acabado maravilloso con protagonistas o enemigos más vivos que nunca.

El juego lo protagonizaba el propio Donkey Kong al cual lo acompañaba Diddy Kong quien ganaría popularidad a partir de este juego más tarde. Las mecánicas eran simples aplastando a los enemigos, rodando contra ellos o lanzandoles barriles, aunque había niveles en que podíamos montarnos en criaturas como rinocerontes o peces espada que añadían un poco más de pegada y movilidad.

Los compañeros funcionaban como vidas adicionales en el nivel, si jugábamos con Diddy y nos acompaña DK, cuando sufríamos daño lo reemplazaba DK. Con lo cual era necesario después encontrar un barril DK con el que recuperar al compañero perdido.

Las diferencias entre ambos compañeros se hacían evidentes al poco de avanzar en los niveles del juego, puesto que DK puede terminar con los enemigos más pesados, mientras que Diddy simplemente rebota al intentar aplastarlos. A cambio, Diddy puede saltar más alto, que si bien no es una super ventaja a cambio de perder pegada contra los enemigos, si servia para alcanzar objetos o plataformas que no estaban al alcance de DK o simplemente para evitar enemigos.

El juego llegaba con 39 niveles, que combinaban fases de agua en las que buceando se volvían los niveles algo más engorrosos del título, mientras que los niveles con un carrito de mina aportaban novedad al conjunto con un nivel rápido donde era fácil morir en cualquier despiste.

Muchos niveles terminaban con secuencias donde otros personajes de la familia Kong nos ayudaban o se reían de nosotros mientras avanzabamos en nuestro camino. Personajes como el cascarrabias Cranky Kong, que añadían notas de humor a los diálogos.

En cuanto a objetos, el juego se basaba en recoger bananas como objetivo principal, cuando conseguíamos 100 ganábamos una vida, por lo que era esencial encontrar las fases de bonus ocultas donde nos esperaban grandes cantidades de la fruta. Aunque por otro lado podíamos ganar vidas de forma más directa si encontrábamos globos.

Por desgracia Donkey Kong Country llegaba también en una época donde Mario estaba presente con un excelente Super Mario World que marcó época, por lo que Donkey Kong Contry era una gran alternativa de gran calidad, pero una alternativa. Actualmente el juego está disponible en la maravillosa SNES Classic Mini que distribuye Nintendo desde el año pasado, donde curiosamente no se acompañó el juego de sus dos secuelas. Y esperamos que en el futuro Nintendo vuelva a optar por la Consola Virtual para añadir este tipo de juegos en la Nintendo Switch, ya que parece lo ideal.

En resumen, Donkey Kong Country fue un juego excelente para su época, que justificaba su compra y quedó grabado a fuego en la memoria de muchos fans de la consola de 16-Bit de Nintendo. Un juego que también daba el pistoletazo de salida a la época dorada de Rare, que lanzó su arcade Killer Instinct un año después en la consola de Nintendo y dio dos secuelas a Donkey Kong Country que fueron compra obligada para los recién creados fans de DK.

En la actualidad, Donkey Kong Country ha recibido una secuela conmemorando el original con Donkey Kong Country Returns y Donkey Kong Country Tropical Freeze, este ultimo disponible en Nintendo Switch. Los cuales se asemejan más al título original, ya que su paso a una aventura completamente en 3D en Nintendo 64 no funcionó demasiado bien.

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