A apenas ya algo más de una semana del lanzamiento de Super Smash Bros. Ultimate en Nintendo Switch, he querido utilizar mi espacio de Jueves va de Retro semanal para hablar de su primera entrega, que llegó en 1999 para Nintendo 64.

A finales de los 90 nadie podría imaginarse que Nintendo crearía su propio juego de peleas y mucho menos que utilizaría sus principales franquicias para crear unas luchas frenéticas juntando a una gran cantidad de personajes. Esa locura tomó forma en 1999 y junto a la posibilidad de jugar con 3 amigos más en Nintendo 64 fue todo un éxito.

Los gráficos de Nintendo 64 no daban para más y el acabado tampoco ayudó.

Desarrollado por HAL Laboratory, Super Smash Bros. iba más allá de los juegos de lucha tradicionales como pueden ser Street Fighter o Tekken, y nos presentaba un lado más cómico en el que teníamos que expulsar a los otros combatientes del escenario. Otra gran diferencia era la ausencia de barras de vida, ya que el juego representaba con un porcentaje el daño acumulado recibido, lo cual hacía más fácil que nos enviasen fuera.

Aunque su entrega en Switch ahora cuenta con 74 personajes, en aquel entonces teníamos un total de 8 personajes con cuatro más que se podían desbloquear como secreto. Esto incluía a Mario, Luigi, Donkey Kong, Link, Samus, Yoshi, Kirby, Fox, Pikachu, Capitan Falcon, Ness y Jigglypuff.

El anuncio de Super Smash Bros. el televisión ya jugaba de forma muy cómica con la idea de que los personajes de Nintendo habían cambiado.

El juego además incluía en sus combate objetos que podíamos tomar para ayudarnos en la batalla, que como podréis adivinar (o acordaros) están basados también las franquicias de las que proceden cada uno de los personajes. Lo cual nos permitía desde lanzar Pokéball para llamar a Pokémon en nuestra ayuda, a utilizar las míticas flores de fuego de Super Mario Bros.

Las mecánicas de combate eran sencillas, ya que a pesar de que cada personaje tiene sus ataques y habilidades distintivas, todos seguían más o menos una estructura fácil de utilizar. Esto hacia que el juego fuera tremendamente accesible incluso para jugadores novatos, ya que los reflejos eran mucho más importantes que conocer las fortalezas o debilidades del los personajes en entornos casuales. Para los jugadores más competitivos el juego también cayó muy bien, ya que el juego ofrecía verdaderos retos para mantenerse en el escenario con grandes cantidades de daño acumulado.

Una muestra de un escenario basado en Super Mario Bros de NES.

Todas las batallas tenían lugar en escenarios basados en los juegos de los personajes y acompañaban las batallas con melodías de sus respectivos, convirtiendo al juego en todo un festival de recuerdos de todos las franquicias.

Además de poder luchar contra 3 amigos, el juego incluye una campaña para un jugador donde se han de superar varios retos para avanzar, ya que al final nos esperaba un jefe final. El lado adorable de Super Smash Bros. es que todos los personajes son en realidad figuras de coleccionista que podemos obtener jugando, una especie de precursores de los actuales Amiibo que se venden en las tiendas hoy en día.

El apartado gráfico del juego era del nivel de otros juegos en Nintendo 64 con acabados tremendamente poligonales y escenarios bastante sencillos, pero eso no impedía que disfrutáramos del título, aunque en entregas posteriores se agradece por mucho el aumento de calidad.

Desde mi punto de vista la critica fue excesivamente dura en su día con Super Smash Bros. ya que por lo general se vieron puntuaciones de media de 8 sobre 10, con muchas que superaban ligeramente el 7. Muchos medios alabaron su modo multijugador y hasta cierto punto puedo entender que el numero de luchadores era muy limitado, pero el juego fue rompedor para la época y un verdadero soplo de aire fresco para el género.

El futuro de Super Smash Bros. ya prácticamente os lo están recordando cada día con Super Smash Bros. Ultimate para Nintendo Switch, con 74 personajes y más de 100 escenarios. Aunque la secuela del juego en Gamecube ya introdujo importantes novedades con Super Smash Bros. Melee apenas dos años después, que por cierto, sigue siendo la entrega más querida para los fans e incluía un numero mayor de personajes y escenarios.

El Bundle de Nintendo Switch con Super Smash Bros. Ultimate.

En 2005 llegaba Super Smash Bros. Brawl para Nintendo Wii, que también podía jugarse con los mandos de Gamecube pero no fue tan popular como su anterior entrega.  Super Smash Bros. en 2014 para 3DS y Wii U si consiguió un gran recibimiento, ya que la llegada de personajes de franquicias externas como Sonic, Snake, Bayonetta, Pac-Man o Mega Man convirtió a esta secuela como el verdadero festival de lucha de los videojuegos.