En las últimas semanas hemos asistido al estreno de Kimetsu no Yaiba: Mugen Ressha-Hen (Guardianes de la noche: El tren infinito en España), una cinta de anime que continua los eventos de la serie de Kimetsu no Yaiba y que sirve como versión completa de este arco argumental que se ha preferido llevar a la gran pantalla.

El éxito de la cinta ha sido espectacular, ya que solo en Japón se recaudaban 30 millones de dólares durante los tres primeros días, que luego se modificaban para subir hasta los 43,85 millones la hacer un recuento más exhaustivo de la venta de entradas en las salas. La cinta se ha convertido en Japón en la mejor cinta de animación jamás estrenada, por encima de occidentales como Frozen 2 o de nacionales tan importantes como Your Name y Weathering With you, que no consiguieron ni recaudar la mitad durante su primer fin de semana.

Your Name

En España esto se ha traducido en más de 160 salas de cine que se han animado a poner en su cartelera a la nueva película de anime, lo que implica un éxito espectacular en la taquilla en un momento de pocos espectadores por la COVID-19, ya que muchas salas incluso ofrecen sesiones VOSE y dobladas, e incluso en Cataluña se ofrece una versión doblada al Catalán. Sin embargo, como fan del manga y anime desde hace décadas, creo que me siento obligado a poner la otra cara de la moneda a todos estos medios que celebran que Kimetsu no Yaiba esté salvando las cuentas de las salas de cine.

Pongamos en la circunstancia, en España tradicionalmente venimos acogiendo precios de entrada bastante elevados en el entorno entre los 7 a los 10 euros, lo que en cierta manera ya hacía cuestionable ir a la sala de cine a ver únicamente una vez una película y en la era del streaming, apenas se ha respondido con ofertas puntuales para llenar las salas en los días y horarios de menor afluencia, con alguna excepción. Con la llegada del confinamiento en marzo de 2020 y los efectos de la pandemia en general, las salas de cine lo han pasado mal no ya solo por las restricciones, sino también por la desconfianza de pasar varias horas en una sala cerrada con otros espectadores, por mucho que se respetasen los espacios.

Promare

La respuesta de las salas de cine, al menos en España, no ha sido la de revisar los precios ante una afluencia de publico menor, sino que ante la falta de novedades que han preferido buscar mejores calendarios post-pandemia, se han dedicado a relanzamientos de todo tipo de cintas, como no, a precio completo. Es entonces, ante la falta de cartelera cuando hemos visto a los cines animarse eufóricamente a atraer a un público que tradicionalmente han ignorado o menospreciado, dando más espacio a películas de anime como Promare y ahora a Kimetsu no Yaiba: Mugen Ressha-Hen.

Kimetsu no Yaiba

No me voy a quejar de que en las salas de cine se de más importancia al anime, más allá de estrenos obligatorios de estar en la cartelera como los de Studio Ghibli o las cada vez más populares cintas de Makoto Shinkai (Your Name, Wheatering With You), pero si voy a señalar la tremenda hipocresía que supone hacerlo ahora, tras décadas de menosprecio donde apenas se han salvado algunas salas para mostrar lo último de Dragon Ball, Pokémon o quizás los más infantiles Shin-Chan o Doraemon, mientras se estrenaban en las salas cintas que no deberían haber pasado del estreno en DVD.

Veremos, si cuando termine la situación de pandemia, si las salas españolas siguen apoyando al cine de animación japonés al menos para los estrenos más importantes. Ya que me hubiera gustado ver como se daba mucho más apoyo a las nuevas películas de Evangelion, las de Boku no Hero (My Hero Academia) o a otras tantas que han tenido que estrenarse en DVD/Blu-Ray en España por el escaso interés de las salas en las cintas de anime.

En mi opinión, las salas de cine no se merecían mejorar las cuentas con estrenos como el de Kimetsu no Yaiba y lo acabarán demostrando con el tiempo que tenia toda la razón del mundo.

Suscríbete!
Notificar
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
Ver todos los comentarios