La arquitectura big.LITTLE lleva ya con nosotros casi una década de mano de los procesadores ARM, ya que a finales de 2011 el fabricante diseñó un nuevo concepto de CPU que incluía núcleos de alto rendimiento junto a núcleos de tamaño más reducido y consumo más bajo. Este cambio supuso una gran diferencia para los dispositivos móviles como teléfonos inteligentes y tablets, ya que en reposo o en aplicaciones de baja carga se usan los núcleos más eficientes ahorrando batería y aumentando notablemente su autonomía.

Años han pasado, pero parece que Intel ya tiene en marcha sus primeras generaciones de procesadores híbridos que se inspirarán en big.LITTLE de ARM en busca de sus mejoras, mientras que en el caso de AMD que el año pasado parecía poco interesada en adoptar este diseño, ahora parece que si está interesada, pero no lo veríamos al menos hasta la arquitectura Zen 5.

Por supuesto esta adopción de este diseño en el mercado de las CPU para ordenadores parece ser algo ideal para los equipos portátiles para aumentar su autonomía, pero no tanto en el caso de los ordenadores de sobremesa, ya que a bote pronto el cambio de arquitectura sugiere que se utilizará parte del valioso espacio de los silicios para incluir núcleos de bajo rendimiento y bajo consumo, lo que implicaría como estamos viendo en las primeras informaciones de los modelos de Intel, como el fabricante se mantendrá en sus productos mainstream con un máximo de 8 núcleos de alto rendimiento al menos hasta la catorceava o quinceava generación de procesadores, con muchos usuarios temiendo ya que los procesadores híbridos se comercializarán como modelos de 12 o 16 núcleos dependiendo del conteo de núcleos de bajas prestaciones.

Para equipos de sobremesa la adopción de big.LITTLE no luce nada prometedora, ya que hemos visto en los últimos años como las plataformas mainstream abandonan los 4 núcleos para ofrecer cantidades más elevadas que llegan hasta los 16 núcleos en el caso de AMD e Intel llegaba a ofrecer 10 núcleos en su decima generación, solo para dar un salto atrás en la onceava ofreciendo mayor IPC a cambio de perder el máximo de núcleos bajando hasta 8. A bote pronto, los procesadores de bajo consumo no dispondrán de Hyper Threading por lo que no podrán procesar dos hilos por cada núcleo, lo que nos dejará con procesadores en configuraciones 8/8 que podrían tener 24 hilos, pero hay un pero importante.

Si nos basamos en ARM, los núcleos de bajo rendimiento dejan de funcionar en cuanto los de alto rendimiento toman las riendas de las aplicaciones de alto consumo de recursos (aunque hay excepciones como los SoC Samsung), por lo que no estaríamos realmente ante procesadores de 16 núcleos con 24 hilos de procesamiento, sino que tendremos un procesador de 8 núcleos con muy bajo consumo en tareas multimedia o en reposo. Si Intel o AMD no tomaran este camino, en el mejor de los casos nos encontraríamos con que podríamos usar los núcleos de bajo rendimiento para tareas de sistema operativo o de baja carga, mientras que los núcleos de alto rendimiento quedan exclusivos para los usos de alta carga como el gaming o tareas profesionales, lo que también implicaría un equipo más utilizable cuando la carga de CPU alcanza el 100%, ya que dispondríamos de margen.

El concepto de Intel por ahora parece ser el de procesadores monolíticos que incluyan ambos tipos de núcleos en el mismo silicio, mientras que AMD a pesar de utilizar un sistema MCM con chiplets, no separaría los núcleos de bajo rendimiento en un chiplet solitario en sus procesadores, sino que cada chiplet dispondría de al menos 4 núcleos de bajo rendimiento junto a 8 núcleos de alto rendimiento. AMD dispondría con este concepto de procesadores de dos CCX como máximo en su plataforma mainstream como sucede en la actualidad, pero el CCD albergaría 8 núcleos de bajo rendimiento en total.

El problema para AMD de adoptar esta filosofía es que los CCX y CCD son iguales en los Ryzen Mainstream, los procesadores Threadripper entusiastas y profesionales, además de los procesadores para servidores Epyc. Por lo que los monstruosos procesadores de 64 núcleos o más con 8 CCX (4 CCD) podrían acabar con hasta 32 núcleos adicionales de bajo consumo si nos basamos en los productos actuales. Algo que podría mejorar los consumos de los servidores de cargas de trabajo variables, pero perjudicar a las maquinas de alto rendimiento donde hubiera sido preferible un mayor número de núcleos de alto rendimento.

En resumen, big.LITTLE llegará a PC tarde o temprano ya que las mejoras de consumo eléctrico siempre van a estar a la orden del día, pero por ahora quedan dudas de que ofrecerán en una plataforma tan exigente como PC y desde luego nos gustaría ver un enfoque más allá del simple ahorro energético, ya que sería genial al menos disponer de los núcleos de alto rendimiento de forma exclusiva para juegos.

Apasionado de los videojuegos, el hardware y el entretenimiento audiovisual, mi propia trifuerza que trato de plasmar cada día en Gamerbits.
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