La Federación para la Defensa de la Propiedad Intelectual o como ha sido más conocida FAP ha cerrado sin demasiado ruido esta semana según cuenta el medio Público. Los motivos del cierre tras 30 años de funcionamiento es haberse quedado sin clientes, ya que la industria audiovisual y de videojuegos ha optado por otros defensores para sus casos.

En concreto José Manuel Tourné, director de esta agencia ha sido el encargado de anunciar el cierre, argumentando que la industria audiovisual defiende hoy en día sus intereses mediante la MPAA (
Motion Picture Association of America) y la industria de los videojuegos representada por AEVI se ha pasado al bufete de abogados 
Bardají & Honrado. Por lo que efectivamente, la FAP se ha quedado sin clientes llegando la hora de bajar las persiana.

Tourné celebra sin embargo los grandes logros de la FAP, ya que sus presiones a los gobiernos de turno de PP y PSOE durante la existencia de su federación han conseguido que muchos de sus textos se hayan convertido en ley, con impopulares ejemplos como pueden ser la Ley Sinde-Wert, su participación en la Ley de Copyright Europea que pretende filtrar el contenido en las redes o el polémico cierre de webs sin autorización judicial.

En el lado negativo destaca la mala imagen de la FAP y la SGAE durante toda esta época, reconociendo el error que fue comparar la piratería con robar un bolso o un coche, lo cual provocó que los consumidores se pusieran en contra de los lobbys de los derechos de autor y no ayudó a concienciar en absoluto. También reconoce que fueron demasiado agresivos y que les gustaría haber intentado mejores acuerdos con los prestadores de servicios (entiéndase medidas a lo desconectar usuarios de Internet cuando suben o descargan archivos).

Con esto la FAP se despide de 30 años de acciones, donde desde mi punto de vista se ha castigado más insistentemente al consumidor que siempre ha pagado por el contenido con mensajes amenazantes si se pasaba al “lado oscuro”, que a los piratas, los cuales siempre han ignorado su presencia e incluso desconocían su existencia. Una estrategia que evidentemente fue, es y será un error.

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