La nueva generación comienza hoy con Xbox Series X/S

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Si había una fecha esperada en 2020 para Xbox, esta era la del estreno de la nueva generación de consolas, ya que 7 años después del lanzamiento de Xbox One en 2013 por 499, asistimos de nuevo al estreno de una nueva generación de consolas de Microsoft, un estreno que puede calificarse ya del más ambicioso hasta la fecha de la compañía, ya que se estrenan dos consolas con dos objetivos diferentes y llegan acompañadas del cada vez más atractivo Xbox Game Pass.

Phil Spencer desde que llegó a ser máximo responsable de Xbox en 2014 lleva preparando este momento, con una Xbox Series X que se ha convertido en la consola más potente del mercado a un precio de 499 euros, ofreciendo resolución 4K, HDR, hasta 120fps, SSD y novedades como Ray Tracing. Su hardware interno diseñado junto a AMD nos ofrece ocho núcleos CPU basados en arquitectura Zen 2 a 3.8 Ghz con SMT logrando hasta 16 hilos de procesamiento, acompañados de una GPU con 52 CU a 1.825 Ghz de arquitectura RDNA 2 que logran unos impresionantes 12 teraflops de potencia. Su memoria está compuesta por 16 GB GDDR6 dividida en dos secciones de 10 GB y 6 GB a velocidades de 560 GB/s y 336 GB/s respectivamente, mientras que el almacenamiento nos ofrece un SSD con velocidades de hasta 2.400 MB/s que si bien no es más rápido sobre el papel que el de PS5 si ha demostrado ser más rápido con la consola en funcionamiento.

En la otra mano de Spencer vemos a Xbox Series S, una consola más económica por 299 euros con un objetivo más humilde de convertirse en la puerta de entrada a la nueva generación. Para ello, Series S ofrece a los jugadores un objetivo de resolución 1440p a 60fps, aunque veremos a muchos juegos funcionando a 1080p o algunos llegando a 4K cuando la potencia lo permita. En cuanto a hardware, esta consola sigue apostando por la misma CPU Zen 2 de AMD de 8 núcleos pero rebaja sus frecuencias hasta los 3.6 Ghz, mientras que la GPU de 20 CU ofrecerá 4 teraflops de potencia pero conservando las capacidades Ray Tracing. La memoria también se reduce en este modelo con 10 GB divididos en 8 GB a 224 GB/s y 2 GB a 56 GB/s, mientras que el SSD también rebaja su capacidad a 512 GB pero mantiene las velocidades, dejando 364 GB libres para los jugadores.

Microsoft ha hecho una apuesta difícil con Xbox Series S, que muchos desarrolladores han criticado debido a que la consola económica puede suponer un lastre por su menor cantidad de memoria y potencia para el desarrollo de juegos futuros. Pero lo cierto es que estamos viendo como los primeros juegos de la nueva generación se están adaptando perfectamente a la nueva consola y por ahora nadie ha presentado evidencias de esta teoría.

Las dos consolas de nueva generación por si fuera poco llegan acompañadas del gran empujón que supone Xbox Game Pass y la retrocompatibilidad de hardware y software, ya que podemos jugar en Xbox Series a juegos de la pasada generación y de las dos anteriores simplemente insertando el disco, mientras que también podemos usar cualquier periférico que tengamos que usáramos en Xbox One. No en vano el mando de Xbox es un referente de la actualidad en la industria y uno de los más cómodos del mercado, aunque en esta ocasión el nuevo mando ha prescindido de innovaciones mientras que Sony igual se ha pasado en su DualSense, ya que las nuevas caracteristicas han dejando en una situación difícil a su batería.

Xbox Game Pass por su parte propone mediante el servicio de suscripción un inmenso catalogo, que si añadimos la reciente compra de Bethesda al conjunto y al hecho de que los juegos de Xbox Game Studios llegan a Game Pass desde el lanzamiento se vuelve una oferta muy difícil de rechazar. El servicio además permite en su versión Ultimate el juego en la nube desde Android, un mes gratis de Disney+ y la posibilidad de usar el servicio también en PC ¿Quién da más?.

Donde si ha fallado Microsoft es en un catalogo de lanzamiento bastante escaso de novedades y excesivamente nutrido de la retrocompatibilidad con importantes mejoras para los juegos y del puñado de multiplataformas que se han estrenado de cara a finales de 2020. Ya que juegos tan esperados como Halo: Infinite están retrasados hasta 2020. Por el lado bueno, la compra de Bethesda supondrá exclusivos como Starfield, The Elder Scrolls VI y posiblemente nuevas entregas de Fallout, Doom, Wolfenstein o Dishonored en el futuro, por lo que a medio y largo plazo Xbox Series tiene un futuro brillante.

Eloy Puigcerver
Apasionado de los videojuegos, el hardware y el entretenimiento audiovisual, mi propia trifuerza que trato de plasmar cada día en Gamerbits.
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