En España tenemos varios episodios de como la prensa o los medios de comunicación señalan a los videojuegos como los responsables de algún acto violento o atroz, desde el asesino de la catana en los 2000 al que relacionaron con Final Fantasy VIII, a llegar a culpar a Grand Theft Auto de todos los males de la criminalidad en la sociedad. Obviamente la relación entre los videojuegos y los crímenes estaba bastante cogida con pinzas, y de hecho, solo un reducido número de “expertos” respaldan estas teorias.

Hace unas semanas se daba en A Coruña un crimen homófobo contra Samuel, que fue asesinado de una paliza por un conjunto de jóvenes en una zona de ocio nocturno tras que uno de los asesinos malentendiera una videollamada de Samuel y su amiga por una grabación de una discusión violenta con su pareja. Dos semanas despues nos encontramos con este articulo de hoy del El País, titulado “Caso Samuel: una agresión mortal colectiva como las estudiadas en chimpancés”, en el que dando la vuelta por la normalización de la violencia para explicar este caso, un doctor en Psicología de la Universidad de Vigo, acaba terminando en Fornite, Grand Theft Auto y el resto de los videojuegos, y no solo eso, sino también señalando a los youtubers por enseñar a ser violentos a sus espectadores.

“Nosotros crecimos llorando con Marco, o viendo la relación de Heidi con su abuelo”, ejemplifica el psicólogo: “Hoy, nuestros jóvenes tienen como referencia a youtubers que, a salvo en sus habitaciones, explican cómo matar en Fortnite, o cómo hacer en GTA [otro juego] para tener relaciones sexuales con una mujer en un coche y luego pegarle un tiro para quitarle el dinero”. “El 99% de los videojuegos consisten en matar, patear, reventar, asesinar… Y encima les dan puntos por ello”, protesta el experto en intervención psicosocioeducativa. “La mayor parte de los jóvenes saben discernir, pero perciben demasiada violencia”, sostiene Isorna: “Tenemos un ministro que nos alerta sobre la carne, pero nunca se hace nada contra estas multinacionales de los juegos”.

Cualquiera diría que los jóvenes de la época del doctor eran ajenos a la violencia en el mundo, como si en el cine, la televisión, la prensa escrita o mismamente en casa, donde en otra época la educación se entendía como dar dos guantazos a los niños para que “entendieran”, no fueran buenos referentes de violencia y de comportamientos agresivos para cuando se convirtieran en adultos. Todo esto claramente obviando que la homofobia, el machismo, el bullying y otros problemas de la sociedad tienen su origen en los prejuicios de las generaciones pasadas, donde igual no existían los videojuegos, pero si estaba bastante normalizado el resolver los problemas y lo que no eran problemas, con violencia, y eso que crecieron con Heidi y Marco, pero también en una época donde en la televisión abundaban las series y películas de corte muy violento que se veían en familia.

En resumen, al final todo es un intento rastrero de criminalizar al entretenimiento con los videojuegos como ha ocurrido otras tantas veces a lo largo de la historia y no solo en España, ya que a nivel internacional también hemos vivido este tipo de episodios de mezclar oportunistamente la violencia con los videojuegos. Por supuesto, también una manera de utilizar políticamente el crimen contra Samuel, que pone en evidencia el problema no solo de la homofobia, sino también el de la violencia en las calles, de esos jóvenes que salen de tanto a tanto simplemente para buscar problemas animados por el mix del alcohol y las drogas, lo que termina arruinando la noche a quienes han salido a divertirse o en este lamentable caso, con la vida de un joven que aún tenia toda la vida por delante.

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