La razón del porque la nueva generación de consolas lo va a cambiar todo en cuanto a Gaming

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Cuando pensamos en la nueva generación de consolas muchas veces vemos con desconsuelo que el mayor de los objetivos es alcanzar la resolución 4K, mientras que el apartado gráfico mejora levemente frente a la generación anterior, aunque no todo es así y hoy me he propuesto explicaros mis razones del porqué pienso que la nueva generación de consolas lo van a cambiar todo.

Una nueva CPU exenta de limitaciones

Ambas consolas, tanto PlayStation 5 y Xbox Series X van a confiarle a AMD su nuevo corazón, un corazón que llega en forma de una CPU fabricada a 7nm y al menos ocho núcleos y dieciséis hilos de procesamiento, por supuesto basados en la arquitectura “Zen 2” que apenas acaba de estrenarse en PC.

Los que estáis familiarizados con las CPU en PC sabréis la tremenda diferencia que hay entre el procesador de 8 núcleos basado en la arquitectura FX de AMD completamente obsoleta y a menos de 2Ghz de frecuencias, contra los nuevos Ryzen, que aún incorporando modelos de 8 núcleos y 16 hilos, con frecuencias muy relajadas que seguramente superarán los 2Ghz y se acerarán a los 3Ghz, superarán de forma muy notable a sus predecesoras.

Siendo sinceros, el principal cuello de botella de la pasada generación de consolas ha sido la CPU, 8 núcleos con varios de ellos reservados para el sistema operativo y de poca potencia, dejaban en el mejor de los casos a los desarrolladores con 6 núcleos a poco más de 1,6Ghz para trabajar en sus títulos. Por lo que ha sido bastante habitual centrarse en el apartado gráfico y hacer lo que se podía en cuanto a Inteligencia Artificial y otros elementos que dependen solamente de la potencia de la CPU.

Las nuevas CPU de las consolas prometen aliviar ese cuello de botella, dando más libertad a los desarrolladores de desarrollar mundos más vivos y complejos, mejores físicas, por no hablar de un mayor numero de entidades en pantalla y framerates que si podrán alcanzar los 60fps si la GPU lo permite. Ya que si la CPU no es capaz de seguir a la GPU en framerate, no es posible lograr milagros en las actuales consolas, lo cual ha hecho muy común ver muchos juegos bajar de los deseables 30fps constantes a entornos muy cercanos a los 20fps en multitud de ocasiones.

Un SSD NVMe como almacenamiento principal

Mientras que en PC muchos siguen discutiendo la idoneidad de instalar juegos en SSD, las nuevas consolas lo tienen bastante claro, un almacenamiento más rápido reduce los tiempos de carga y por consecuencia, provoca también un juego más fluido en aquellos títulos de mundo abierto donde nos movemos rápidamente por el mapa.

Las nuevas consolas apostarán por un SSD NVMe como almacenamiento principal y quizás incluso único, por lo que es fácil prever que las nuevas consolas optarán por modelos de 500GB o 1TB de tercera generación PCIe dado que los precios son muy atractivos ahora mismo.

La retirada de los discos duros mecánicos también provocará una mejora en el espacio y es posible que las consolas de nueva generación opten por ofrecernos almacenamiento externo como alternativa junto con alguna ranura donde podamos instalar otra unidad en el mismo formato, aunque por el momento no hay nada confirmado acerca de capacidades o posibilidades de ampliación. No descarto tampoco la posibilidad de que inteligentemente las consolas usen el disco NVMe como cache de los juegos y archivos más utilizados, mientras que un disco mecánico de 1TB o 2TB se encargue de realmente almacenar los juegos que cada vez requieren más espacio.

En el caso de optar solo por unidades SSD NVMe, veremos capacidades de solo 1TB como máximo (aunque personalmente apuesto por 500GB), por lo que será clave gestionar el espacio por la tendencia de los nuevos títulos con texturas de mayor resolución a ocupar mayor espacio.

Memoria GDDR6 unificada para todos y 16GB o más

Microsoft cometió un error con el diseño de Xbox One frente a PlayStation 4 en cuanto al diseño de la memoria, la cual a pesar de estar unificada dejo a los de Redmond con 8GB de memoria DDR4 frente a los 8GB de memoria GDDR5 de PlayStation 4. Sony había hecho muy bien los deberes con su consola y junto a una mayor potencia de GPU, lo único que salvó a Xbox One fue la tendencia de la utilización de la resolución dinámica en la mayoría de títulos.

El equipo de Xbox sabía que habían hecho mal los deberes y Xbox One X solventaba la situación con 12GB de memoria GDDR5 unificada, pero demasiado tarde ya, puesto que PlayStation 4 dominaba ya el mercado y el modelo Pro de la misma a pesar de ser menos potente y mantener los 8GB da la talla gracias a la misma resolución dinámica que salvo a Xbox One, pero esta vez en el entorno 4K.

Las nuevas consolas llegarán con un mínimo de 16GB de memoria GDDR6 unificados, lo cual se traduce en duplicar la memoria de los modelos originales además de aumentar considerablemente el ancho de banda. Xbox One X ha funcionado muy bien con 12GB de memoria y 16GB suenan muy apetecibles al duplicar la memoria de la anterior generación, pero hay que recordar que se trata de una memoria compartida entre la CPU y la GPU, hoy en día cualquier equipo que se considere minimamente gaming en PC incorpora 8 o 16GB de memoria DDR4 y GPU de 4, 6 o 8GB de memoria. Por lo que la suma nos da un mínimo de 12GB como en Xbox One, o al menos 24GB de memoria como máximo donde las consolas se encontrarían muy comodas con mucha memoria disponible y la posibilidad de compartirla a su gusto.

Mi opinión personal (y racional) me dice que las consolas llegarán con 16GB de memoria, mientras que mi expectativa como amante tanto del entorno PC, como del mundo de las consolas es que tanto Sony como Microsoft vean el futuro de varios años por delante de sus maquinas y las doten con 20GB o 24GB de memoria GDDR6, que recordemos se pueden equipar en formato de 2GB por chip y supondría la instalación de 10 o 12 chips como máximo al igual que lo hace Xbox One X en la actualidad.

GPU más potentes, pero enfocadas a lograr 4K nativos y Ray Tracing

Aunque los apartados gráficos no han dejado de mejorar en la actual generación, la siguiente generación tendrá como lastre el lograr una resolución 4K nativa y no hablemos ya de las promesas de lograr los 60fps bajo está resolución. Es fácil pensar que los 60fps@4K llegarán con un gran componente de resolución dinámica para mantener la estabilidad.

Estas promesas lamentablemente irán disolviéndose con el paso del tiempo, cuando los desarrolladores quieran explotar el potencial gráfico o implementar las soluciones Ray Tracing muy demandantes, por lo que la resolución dinámica irá cobrando cada vez más importancia y notoriedad bajando desde los 4K, hasta que finalmente nos veremos en el entorno de los 30fps para sostener los juegos más pesados.

Por mi parte, creo que introducir Ray Tracing en las consolas es un error que solo será salvable si AMD lo introduce vía hardware sin núcleos dedicados de la misma forma que lo hace NVIDIA en su serie RTX. Por lo que los nuevos títulos que no requieran esta técnica podrán utilizar todo el potencial de la GPU sin dejar una porción de ella en reposo por no utilizarla.

Pienso que esta generación se centrará en lograr resoluciones cercanas o nativas a los 4K, mientras que aquellos que no dispongan de un televisor de estas características disfrutaran de 60fps. Quizás los más afortunados sean quienes dispongan de paneles compatibles con resoluciones 1440p o jueguen directamente en un monitor, ya que la resolución intermedia podría ofrecer lo mejor de los dos mundos si los desarrolladores lo permiten en sus títulos.

Los peligros de una nueva generación que puede arrastrar la anterior

Si de lastres tengo que hablar en la nueva generación de consolas, tengo que hablar de la anterior generación, ya que Microsoft ya plantea la posibilidad de títulos que se lancen en ambas generaciones de consolas de la misma forma que los juegos de Xbox One funcionan en Xbox One X a pesar de la gran diferencia técnica. Un lastre que me devuelve directamente al punto uno, la CPU, el mayor cuello de botella de la generación, juegos diseñados para consolas con procesadores muy débiles que tendrán que sacar provecho a las nuevas consolas en resolución, framerate y en mayor calidad gráfica.

La intención en si es buena, no dejar tirados a los actuales poseedores de una PlayStation 4 y Xbox One convencionales con nuevos lanzamientos incluso con la siguiente generación de consolas de sobremesa. De hecho, Xbox ya apunta maneras con su nombre Xbox Series X, lo que me hace pensar que al principio mantendremos compatibilidad con toda la serie de Xbox One, más tarde solo con Xbox One X y finalmente solamente con las nuevas consolas.

No tengo dudas de que Xbox Series X es un aviso de que habrán modelos más potentes en el futuro, pero me intriga el saber como Microsoft planteará la compatibilidad de los títulos cuando tenga que abandonar las primeras Xbox One o Xbox One X. Lo cual será toda una invitación para saltar al nuevo modelo, pero por otro lado veremos que tienen que decir los desarrolladores que no quieran seguir esta estrategia y se basen para sus títulos directamente en el hardware de las nuevas consolas.

Pienso que las buenas intenciones se convertirán en un quebradero de cabeza a corto y medio plazo para Microsoft, la cual intentará contentar a aquellos con una Xbox One con juego desde la nube vía streaming vía suscripción mientras deciden si se compran el nuevo hardware o no.

Conclusión

Dicho esto, termino aquí mi expectativa de la nueva generación de consolas mirando a los usuarios de PC, los cuales verán como por fin las CPU de más de 4 o 6 núcleos son mucho más útiles en los nuevos ports de consola o títulos multiplataforma. Mientras que por otro lado ofrezco un respiro de tranquilidad para todos aquellos que piensan mantenerse en resoluciones inferiores a 4K durante los próximos años, ya que si el objetivo de los títulos son los 4K, los juegos mejorarán pero los requisitos no deberían aumentar de forma significativa para los usuarios 1080p o 1440p, lo que quiere decir que quien tenga un buen equipo ahora tiene mucho tiempo por delante.

Por otro lado, un buen consejo sería hacerse con unidades SSD si puede ser NVMe cuanto antes, ya que los precios tenderán a incrementar debido a la demanda de las consolas y como os cuento, podría ser un aspecto esencial de los títulos de nueva generación. Los cuales podrían llegar a indicarlos como requisito recomendado esencial para lograr una experiencia de juego optima.

Aquellos que sigan la carrera de los 4K (Master Race) lo tendrán más difícil, ya que en PC es habitual optar por monitores de 120Hz o 144Hz para el entorno gaming y eso significa mucha más potencia gráfica para conseguir framerates por encima de 100. Pero eso ya lo sabéis, ¿no?

Ahora solo queda esperar a que tanto Sony como Microsoft desvelen finalmente las especificaciones de sus nuevas consolas, lo cual nos dará una idea de como van a afectar al mundillo gaming en el futuro y que podemos esperar de el en los próximos años.