Esta semana os hablo del juego en streaming, algo que los jugadores llevamos oyendo desde hace unos años y que no parece establecerse a pesar de que grandes compañías como Sony o NVIDIA ya han presentado sus propias plataformas.

Activision Blizzard confirmaba hace poco que para ellos todavía no era el momento de ofrecer el juego en streaming, ya que las barreras tecnológicas hacían que esta opción no fuera la ideal a pesar de que la compañía está ya completamente preparada para ofrecer esta posibilidad.

Desde mi humilde opinión Activision Blizzard no está para nada equivocada y el momento para lanzar este modo de juego no es el idea, ya que incluso servicios más sencillos como el vídeo en streaming todavía sufren para ofrecer un servicio de calidad máxima y las resoluciones nuevas que llegan al mercado como el 4K o 8K todavía plantean retos considerables.

¿Qué es el juego en Streaming?

El juego en streaming nos permite jugar de forma independiente a las plataformas tradicionales, por lo que no es necesaria una consola o un PC para ejecutar los juegos. Los juegos se ejecutan como un servicio en servidores que están alojados en centros de datos, los cuales nos envían la imagen hasta nuestro dispositivo elegido, que podría ser un televisor, una tablet e incluso un móvil, donde podemos conectar un gamepad para jugar tal cual si lo hiciéramos de forma local.

Las ventajas son evidentes, ya que la posibilidad de jugar a nuestros juegos desde cualquier dispositivo con pantalla que sea minimamente potente como para ejecutar el servicio parece muy prometedora. De hecho, se considera este servicio como uno de los que probablemente acabarán con las consolas tal cual las conocemos hoy en día, ya que la necesidad de tener hardware en casa para poder jugar ya no será necesaria.

Hoy en día son cada vez más populares los televisores inteligentes en los hogares y los smartphones en los bolsillos de cualquier usuario, por lo que un servicio de streaming tiene una gran cantidad de clientes potenciales como los que pueda tener Netflix o HBO.

1.Latencia: nadie quiere jugar con retraso de imagen y de controles

Mientras que servicios como Netflix y HBO distribuyen su contenido de vídeo en nuestros dispositivos y nosotros los visualizamos tal cual llegan a nuestros dispositivos normalmente, el juego en streaming requiere actualizar la imagen lo más rápido posible para que nuestras ordenes de control queden reflejadas en la pantalla.

Esto implica que cuando damos una orden desde nuestro controlador, este tarda un tiempo en entregarse al servidor mientras viaja por la red de redes, el servidor recibe la orden la ejecuta como si en un juego local se tratase y nos devuelve la imagen actualizada con cierto retraso añadido.

Si consideramos que los servidores del servicio al que estemos jugando están en España y no contamos con retrasos en nuestra red local debido a redes Wi-Fi utilizadas, podríamos decir que de medía podríamos obtener una latencia de 50ms.

Una latencia que puede parecer poca para los que jugamos online, pero que jugando en streaming representa un problema, ya que cuando jugamos online nuestro personaje se mueve localmente mientras actualiza su posición en el servidor, reduciendo la sensación de lag, mientras que en el juego en streaming esto no ocurre, teniendo que esperar a la actualización desde el servidor, añadiendo otros 50ms adicionales de retraso mientras la imagen vuelve a nuestra pantalla.

En total, tendríamos un total de 100ms de latencia, o lo que es lo mismo, 0,1 segundos de retraso. Si ahora tenemos en cuenta que los servidores muy raramente están disponibles en nuestro país y que la latencia con el servidor puede incrementarse más allá de los 100ms en una dirección, podríamos estar hablando de retrasos de 0,2 o 0,3 segundos, un retraso que nuestros ojos y manos no van a ignorar.

2.Calidad de imagen y velocidad de la red: Jugar en streaming ofrece claras desventajas frente al juego local

Mientras que en el juego local con nuestras consolas y ordenadores, ya sabemos más o menos a que niveles de calidad de imagen podemos llegar dependiendo del hardware y de los paneles que utilicemos, en el juego en streaming dependemos del hardware de terceros y de la velocidad de la red para obtener la imagen que finalmente veremos en nuestras pantallas.

Esto implica dos desventajas para los jugadores, la primera, el proveedor del servicio está para hacer dinero con su hardware y estamos ante una plataforma de recursos compartidos, por lo que dependemos de su “buena fe” para obtener la mejor calidad de imagen en los juegos que ejecutemos.

Para hacer entender lo que digo, os planteo un escenario, imaginemos que queremos correr Fallout 4 bajo este servicio y que nuestro proveedor tiene disponibles unas 100 maquinas similares al nivel Playstation 4 en cuanto a potencia. El servicio permite que el proveedor pueda sobrepasar los 100 jugadores compartiendo recursos y para ello se han establecido unos ajustes gráficos dinámicos que van a la baja según el numero de jugadores extra en sus servidores. Con lo que al final no podríamos encontrar con que la calidad de imagen se reduce si los jugadores saturan los servidores, con retrasos mayores o en el peor de los casos con un servicio inaccesible.

La segunda desventaja tiene que ver mucho con la primera, puesto que la calidad del hardware de los servidores y los ajustes finales elegidos, son los que determinarán la calidad final del juego que estemos ejecutando. No es extraño que compañías como Sony hayan elegido para su servicio juegos de Playstation 3, puesto que las necesidades de hardware son mucho menores.

Pasamos de depender de nuestro equipo a depender de un hardware que está ubicado en un servidor en el que compartimos recursos con otros usuarios. Hardware que debe estar presente en esos servidores se use el servicio o no, y que debe cubrir a los usuarios en horas punta o incluso instalarse lo más cerca de ellos para mitigar el problema de las latencias. Problemas y dificultades tanto para usuarios como para empresas que ofrecen el servicio.

Todo ello sin contar de que al final dependemos de nuestra velocidad de acceso a internet y del codec de vídeo utilizado en el servidor, por lo que obtener imágenes pixeladas para mantener la latencia si los recursos no dan para más, va a ser algo habitual.

3.Modelos de suscripción: El pago mensual no convencerá a los jugadores

El punto final y creo que será el más polémico, es el modelo de suscripción, ya que los servicios de streaming vienen acompañados de una cuota mensual a la que debemos hacer frente. A diferencia de la económica cuota de servicios como Netflix, HBO o similares, los servicios gaming podrían alcanzar tasas que fácilmente superen los 20€ o 30€ mensuales, según los ejemplos que hemos visto hasta ahora.

Hasta ahora los jugadores compraban su consola o PC y sus juegos por separado, lo que suponía una buena cantidad de dinero invertida en hardware y otro tanto pequeño invertido en los juegos de la plataforma elegida. Con el modelo de streaming hay dos alternativas, un modelo en el que se ofrece el servicio junto a un catalogo de juegos como es el caso de Playstation Now o un modelo como GeForce Now en el que se ofrece solo el hardware en streaming en el que debemos adquirir los juegos por separado para poder utilizarlos y además en su plataforma, ya que los juegos pre-adquiridos en plataformas como Steam no son validos para ese modelo.

El primer modelo tiene la limitación de basarse en un catalogo de juegos obsoleto, mientras que el segundo nos propone un escenario en el que si dejamos de pagar el servicio tampoco podríamos acceder a los juegos adquiridos, ya que de la misma forma que hubiéramos adquirido el juego X para la consola Y, si perdemos la consola ya no podríamos seguir jugando en una plataforma diferente.

Por lo que el primer escenario nos supone jugar a juegos obsoletos y el segundo nos propone un sistema de costes muy elevados para jugar en condiciones de que si ahorráramos la suscripción durante un año podríamos comprar nuestro propio hardware.

En el futuro creo que estos escenarios cambiarán para ofrecer más y mejores soluciones, como por ejemplo la posibilidad de obtener juegos actuales en plataformas streaming a precios razonables y en calidades mejores. Pero por ahora el escenario que nos propone el juego en streaming es muy desalentador y complicado, tanto que no creo que los jugadores se decidan por optar por estos servicios en masa hasta que no se resuelvan todas las barreras tecnológicas.

Por supuesto, en este articulo expreso mi opinión al respecto y el futuro del juego en streaming podría ser muy diferente al ofrecido ahora. Pero en lo personal no estoy muy emocionado por un servicio que aporta muy poco, mientras que si me parecen más emocionantes otros proyectos que pretenden hacer streaming en casa con maquinas servidor que puedan ofrecer gaming en cualquier dispositivo con pantalla que tengamos en casa.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here