Con su lanzamiento reciente en Nintendo Switch y Xbox One, un servidor lleva pasando varias horas pegado a su consola híbrida pegado a uno de los grandes clásicos de otra era, Final Fantasy VII. Un clásico originalmente lanzado para PlayStation y poco después para PC que ha quedado grabado a fuego en los corazones de muchos de los amantes de los RPG, no solo por su jugabilidad, si no también por su historia.

Final Fantasy VII más allá de los dulces recuerdos de sus fans, da mucho que hablar hoy en día por su esperado remake, más todavía cuando Capcom también se ha atrevido con un clásico de PSX como fue Resident Evil 2 y el resultado ha salido francamente muy bien. Un remake que sin embargo resulta complicado, ya que inicialmente Square Enix dejó extrañamente este proyecto en manos de un estudio externo, quienes trabajaron con Unreal Engine 4 y ya llegaron a mostrar las primeras imágenes de como iba a ser el juego:

Mostrado en 2015 por como no la propia Sony, se trataba de toda una declaración de intenciones, no como aquella demo técnica del pasado. Pero sin embargo Square Enix decidió cancelar el desarrollo de este equipo (que no el juego en si) y recomenzar su desarrollo desde sus propios estudios internos.

El tráiler nos deja entrever que se había cambiado el sistema de combate por turnos, por uno de acción y comandos varios, aunque la presencia de un comando “Attack” quizás revelaba demasiada simpleza a pesar de la libertad de movimientos. Por supuesto, a nivel gráfico el juego había recibido un tratamiento gráfico importante y de un buen nivel, a pesar de que los nuevos modelos de Cloud y Barret no acabaron de convencer, quizás por su aspecto demasiado realista.

Por supuesto la demo de 2015, está muy alejada de lo que vimos en 2006 para PlayStation 3, aunque Sony y Square-Enix siempre declararon que esta demo técnica era eso, una demo técnica y que no había planes para el remake en aquel entonces. Aunque no hubiera planes, quedaba claro que esta demo técnica era sin duda un cebo para saber la reacción de los fans por este desarrollo, y sea como sea, desde aquel entonces Square-Enix supo que este remake no era una opción.

La dificultad del Remake

Sin duda reformar este gran clásico presenta muchos retos, ya que jugar al juego original en 2019 revela muchas de las limitaciones que vivió el juego durante su desarrollo, limitaciones que además van mucho más allá de su aspecto gráfico. Un juego de combate por turnos sin duda era una buena opción para la época, no nos vamos a engañar, estos títulos eran muy populares, pero la potencia de PSX hacía que un juego Action-RPG tuviera un framerate muy bajo o que en el peor de los casos dispusiera de un nivel gráfico más bajo para aumentarlo.

Hoy en día los juegos de combates por turnos ya no son tan populares, por lo que era de esperar que Square Enix reforme el sistema de combate original por algo más cercano a Final Fantasy XV, un sistema que además hace que los combates sean mucho más cinemáticos y atractivos para el público en general. Aún así esta demostración de 2015 mostraba la posibilidad de ejecutar comandos como magia o invocaciones, por lo que la esencia original más o menos se podría sostener y más sabiendo el buen resultado de FFXV en cuanto al uso de la magia e invocaciones.

Otro de los cambios importantes en los combates es la falta de los encuentros aleatorios y un paso al modelo de ver a los enemigos en pantalla, permitiendo de esta manera que el jugador pueda físicamente evitar el enfrentamiento siempre que el camino y el propio enemigo permita la huida. Sin duda creo que es un paso adelante que da mucha más vida a los escenarios y casi se me hace la boca agua de pensar en como cazaremos a los chocobos en un mapamundi más abierto y completo.

Este nuevo sistema de enemigos para el mundo representa que cada uno de los escenarios ha de ser revisado, tanto para los encuentros como para las personas que viven en el. Uno del os ejemplos del tráiler de 2015 es una ciudad de Midgar mucho más viva y amplia de lo que permitía jugar el original de 1997, lo que ya nos dice que cada una de las localizaciones será más amplia que las originales.

Aumentar de tamaño las localizaciones en un juego que probablemente se estrenará en 2020 o 2021 también significa que las actividades, historia y misiones secundarias que podremos hacer en cada uno de los lugares se deberán ampliar frente al original, ya que simplemente migrar el contenido nos dejaría en nuestras manos un mundo pobre y abandonado frente a los juegos modernos actuales. Por lo que creo que el mayor reto para Square Enix va a estar en manos de revisar la historia completamente a la par que se fusionan las historias de los Spin-Off como Crisis Core y Dirge of Cerberus, o se añade contenido para ampliar la historia como fue la cinta de Advent Children en 2010.

El sistema de “Materia” creo que podría decir que prácticamente estará asegurado, ya que una adaptación modernizada al final utiliza el mismo concepto de añadidos que el original, por lo que las habilidades, magia y invocaciones dependerán siempre de nuestra configuración. Como novedad seguramente será esperable un auto-equipador, el cual facilitará mucho las cosas a quienes no se quieran complicar la vida.

A Square-Enix le espera un trabajo muy difícil con el remake de la séptima entrega, ya que hoy en día el contenido del juego original es demasiado poco para llenar un juego moderno. Por lo que hay que crear toda una serie de escenas e incluso reimaginar cada dialogo para que los personajes puedan expresar sus sentimientos bajo las nuevas animaciones faciales y físicas.

¿Qué podemos esperar de Final Fantasy VII Remake?

Desde mi humilde punto de vista los cambios de Final Fantasy VII Remake van a decepcionar a los fans más duros de conservar la esencia original del juego, ya que el cambio de jugabilidad va a ser inevitable, la historia va a ser revisada y ampliada, y por supuesto la banda sonora va a recibir cambios importantes tanto aportando pistas re-grabadas como otras que desaparecerán por nuevas que podrán gustar más o menos.

Los cambios para mejor serán en la espectacularidad de la historia de Cloud y sus compañeros, ya que el nuevo apartado gráfico que seguramente se estrenará de cara a la próxima generación de consolas nos va a mostrar un Final Fantasy VII que no solo está muy alejado de su original, sino que además será superior a Final Fantasy XV y todo lo que hemos visto hasta ahora.

Sin duda para mi las escenas emblemáticas del juego, muchas de ellas realizadas bajo los modelos “chibi” del juego o de aquellas cinemáticas buenas pero mejorables, van a cambiar para mucho mejor y eso ya se deja ver en la demo de 2015 cuando Cloud se baja del tren o la escena en la que vuelve a subirse en el desde el punte tras verse acorralado por los soldados de Shin-Ra. Lo cual me hace pensar en otras escenas como la liberación de las ARMA o las protagonizadas por el villano Sephirot, escenas que ahora serán terriblemente espectaculares.

La larga espera

Esperar por Final Fantasy VII remake es tener mucha paciencia, ya que desde la demo técnica presentada para PS3 en 2006 los fans llevamos esperando la vuelta de lo que para muchos es el mejor Final Fantasy de la historia. Por supuesto estamos ya casi a mediados de 2019 y todavía no vemos una fecha de lanzamiento en el horizonte, añadiendo esto a la llegada de las consolas de nueva generación y que Sony ya habla de que no será hasta 2020, ya casi podemos dar por hecho que el juego no llegará hasta como mínimo 2020 o 2021.

Sinceramente la fecha de 2021 parece hasta “pronto” sabiendo lo mucho que le costó a Square-Enix lanzar Final Fantasy XV, por lo que incluso podríamos hablar de un desarrollo largo para ya entrada la próxima generación de consolas. Por ahora solo nos queda esperar con cierta “ilusión” a que Sony o Microsoft presenten sus nuevas consolas durante las fechas del E3 2019 y que sea en ese entonces cuando volvamos a ver a Final Fantasy VII sino como uno de los juegos de lanzamiento, al menos como uno de los juegos que vendrán en el futuro.