Esta semana venimos dándole vueltas de nuevo al tema de la posibilidad de que los Juegos Olímpicos acojan competiciones de ESports, un paso que parece muy deseado por la comunidad para forjar una competición del máximo nivel. Pero que por otro lado desde mi humilde opinión se me antoja innecesario.

Hace unos días vivíamos un nuevo episodio de lo que ha sido un jarro de agua fría para este propósito, ya que el propio presidente del COI vetaba directamente a los juegos violentos y los tildaba de juegos de “asesinos”. El problema para los esports de este tipo de comentarios es que la mayoría de juegos más populares son “violentos”, tenemos a Counter Strike: Global Offensive, League of Legends o a Rainbow Six: Siege como buenos ejemplos de lo que hablo.

Fuera de estos valores de los Juegos Olímpicos que rechazan la violencia quedan títulos menos populares y que no tienen la acogida de los más grandes. Mientras que por el otro lado nos queda la sensación de la terrible hipocresía de los juegos olímpicos que acoge a un gran numero de deportes de contacto que si se analizan con detenimiento se podrían considerar violentos y por si fuera poco, con personas reales que sangran y se lesionan.

Desde los esports se persigue con mucha ansia la meta de lograr que los videojuegos puedan penetrar por fin en la competición, pero la situación de los esports ha cambiado lo suficiente para que algunos pensemos que deberían ser los responsables del COI quienes estuvieran más interesados en albergar este tipo de competiciones.

La respuesta está en que los esports son mucho más populares ahora que hace una década, cada vez tenemos un mayor numero de competiciones y jugadores profesionales de diferentes títulos que incluso se mueven alrededor del mundo. ¿Que necesidad hay ahora de que los Juegos Olímpicos se conviertan en un nuevo escenario? Desde mi punto de vista, ninguna.

Los esports ahora mismo son los suficientemente populares como para crear competiciones de nivel regional, nacional e incluso de nivel internacional por si mismos. Todos los deportes obtienen jugosas subvenciones para sus respectivas federaciones de los estados y va siendo hora de que comencemos a asumir que los esports son el futuro y que una competición del máximo nivel entre naciones sería muy beneficioso para todos, más para quienes sean los primeros en integrarlo.

Para ello deberíamos mirar a deportes con equipos privados como pueden ser los equipos de fútbol en España, donde ya hemos visto movimientos de crear equipos de esports. El segundo paso sería crear competiciones de nivel nacional del nivel de las ligas profesionales que pongan en el escenario a nuestros equipos en nuestro propio país que ya ha entendido la importancia de este deporte entre los más jóvenes. Donde muy probablemente harían falta más escenarios para cubrir las competiciones de forma bi-semanal o mensual en un principio hasta que se puedan adoptar otros sistemas.

Lo cierto es que en España tenemos la Federación Española de Videojuegos y eSports (FEVeS), de la cual podemos atribuirle poco más que haber generado titulares de prensa y tener una web de una sola noticia. Una federación que está muy lejos de representar los intereses de los jugadores y equipos, y de la que no me consta ninguna avance importante viendo como van los avances en materia de juegos olímpicos.

Lo más triste de todo esto es que los esports han llamado la atención de todo tipo de negocios, que ya se preparan para darle al deporte la importancia que se merece. Desde bares donde se retransmiten partidos, se juegan partidos y se puede jugar de forma casual, a verdaderas salas proyectadas para albergar grandes eventos. Lo cual hace que nos preguntemos porque nuestro gobierno no apuesta de forma eficaz por una actividad económica de ocio que no ha dejado de crecer en los últimos años.

No quiero entrar mucho más en el terreno político y resumo mi humilde opinión en que es el COI quien tiene que suplicar los equipos que se impliquen en los Juegos Olimpicos para que estos puedan generar beneficio económico e interés de este deporte. No son los jugadores y equipos los que tienen que ir detrás del COI para suplicar un espacio en una competición que desprecia su deporte y lo peor, no lo entiende.