Durante la presentación de Windows 11 por parte de Microsoft hubo un detalle muy preocupante en cuanto a la compatibilidad a la hora de instalar el nuevo sistema operativo, ya que la letra pequeña añadía como requisito la necesidad de disponer una CPU y placa base compatible con TPM 2.0 y Secure Boot, lo que dejaba a muchas de las CPU modernas fuera a pesar de su potencia.

La lista de CPU soportadas la resume The Verge aclarando que como mínimo será necesario un procesador Intel de octava generación y arquitectura Coffee Lake o un Intel Xeon Skylake-SP en adelante, mientras que en el lado de AMD es necesario disponer de procesadores Ryzen de segunda generación en adelante. Esto deja fuera a los Intel de sexta y séptima generación, la plataforma entusiasta X99 y en el caso de AMD a los Ryzen de primera generación tanto en plataforma mainstream como Threadripper, por no hablar también de los primeros EPYC para servidores.

La razón es obviamente la ausencia de TPM 2.0, ya que las plataformas anteriormente mencionadas en el mejor de los casos al menos tienen soporte TPM 1.2, mientras que el resto de requisitos apenas hablan de dos núcleos como mínimo a 1Ghz y 4 GB de RAM para funcionar en Windows 11. Esto ha causado cierto descontento entre la comunidad de usuarios de PC, por lo que finalmente Microsoft ha aclarado que su nuevo sistema operativo si se podrá instalar aún con la ausencia de TPM 2.0 y Secure Boot activos.

Esta instalación sin embargo mostrará un aviso de que la CPU no está totalmente soportada por Windows 11 y por ahora no se ha aclarado si habrá algún tipo de limitación de funcionalidad o de actualizaciones para este hardware parcialmente soportado, por lo que habrá que esperar a que Microsoft aclaré el funcionamiento de Windows 11 en estos procesadores.

Apasionado de los videojuegos, el hardware y el entretenimiento audiovisual, mi propia trifuerza que trato de plasmar cada día en Gamerbits.
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