En la historia del E3 las compañías han tenido sus mejores y peores conferencias dependiendo de aquello que tenían para mostrar cada año, pero jamás habíamos visto un tremendo desinterés en la feria a pesar de haber asistido por la mayoría de los expositores.

Creo que muchos estarán de acuerdo que tanto Microsoft y Nintendo han sido los grandes salvadores del E3 2021 en cuanto a interés, ya que a pesar de que ambas compañías se han reservado catálogo para futuros eventos, han logrado conferencias interesantes y lo más importante, repletas de lo que los jugadores quieren ver, juegos.

El resto de compañías como Devolver Digital, Ubisoft, Take-Two, Bandai Namco, Gearbox, Square Enix, Warner Bros. Games y el resto, han ido al E3 2021 prácticamente con las manos vacías y a presentar un espectáculo tremendamente bochornoso, donde los juegos se han dejado prácticamente en segundo lugar, ya que muchos de los eventos se han encargado más de presentar al “equipo” que otra cosa.

No es ningún secreto que el E3 viene sufriendo desde hace años un completo abandono de los principales actores, de hecho, hemos visto la ausencia de Sony y Electronic Arts que confían desde hace varios años en sus propios eventos, mientras que otros estaban ya en camino de alcanzar la misma conclusión o simplemente presentar sus novedades cuando estimen oportuno. Por lo que el E3 ha ido poco a poco quedando en la mínima expresión y ya no es ese festival donde uno espera ver en las conferencias todas las novedades para el resto de año y los años siguientes, a excepción de este año los trabajos de Microsoft y Nintendo.

Microsoft por su parte tenia una conferencia espectacular en mente con un doble eje bastante claro, la compra de Bethesda con los exclusivos que implica para Xbox y el tremendo protagonista Xbox Game Pass, que añadía decenas de títulos a su catálogo, solo dejando pendientes aquellos títulos aún no estrenados que llegarán el primer día. Xbox llegaba con los deberes hechos y con la artillería preparada contra una Sony completamente ausente, que apenas nos ha presentado a Horizon: Forbidden West y nos espera con un nuevo God of War y Gran Turismo 7 en el futuro, tres títulos que por cierto serán de generación cruzada, un panorama desolador para los juegos nativos de nueva generación en PlayStation 5.

Volviendo a Microsoft, Xbox comenzaba con un Starfield exclusivo y de nueva generación, Forza Horizon 5 que luce genial, Halo: Infinite que ha sabido redimirse de su presentación el año anterior, el anuncio de The Outer Worlds 2, el exclusivo Redfall, el misterioso Contraband, y en general, una sensación de que Xbox apuesta por su nueva generación a partir de 2022, sin abandonar a los usuarios de Xbox One, que podrán disfrutar de las novedades desde xCloud.

Nintendo por su parte ha completado quizás su mejor Direct en mucho tiempo, donde se puede alabar a la gran diversidad de títulos y géneros que se han presentado, como decían ellos mismos, a gusto de todos. Destacable tenemos al nuevo Metroid Dread, Mario Party SuperStars, WarioWare Get It Together, Shin Megami Tensei V, el remake de los dos primeros Advance Wars y obviamente la guinda final, que fue un nuevo tráiler fascinante de la secuela de The Legend of Zelda: Breath of the Wild.

Nintendo comenzaba también anunciando Guardians of the Galaxy para Nintendo Switch en una versión cloud, lo que puede indicar ya el principio de muchos otros que llegarán en este formato a la portátil de Nintendo en el futuro, ya que uno de los rumores de Switch Pro siempre ha señalado que los juegos nativos y exclusivos de la consola se distribuirán en este formato para la consola estándar.

Sin embargo, a Nintendo se le notaban las reservas, ya que la mayoría del catalogo a excepción de dos novedades es para 2021, lo que indicaba que los japoneses se han reservado su catalogo de 2022 para futuros eventos, de hecho, dicen que Zelda: The Wind Waker y Zelda: Twilight Princess siguen a la espera del lanzamiento de Skyward Sword para anunciarse. En general, a Nintendo le faltaba algún triple A sorprendente para el evento que no estuviera anunciado, ya que salir con Mario + Rabbids: Sparks of Hope, Mario Party Superstars y Mario Golf SuperRush se siente demasiado Mario en los próximos meses.

En resumen, creo que el gran vencedor del E3 2021 ha sido Microsoft, que si parece haber puesto gran parte de la carne en el asador durante la conferencia y de Nintendo podemos decir claramente que se ha tomado en serio el evento, contentando a unos fans que estaban ya algo cansados de Directs sin fuerza. El resto de compañías parecen haber ido a poco más que hacer acto de presencia, lo que ha sido francamente muy decepcionante, ya que se podría decir perfectamente que tanto Microsoft y Nintendo se podrían haber apañado con eventos propios perfectamente, lo que supone un gran problema de cara a un E3 2022, donde muchos se podrían bajar de un barco tan poco interesante.

También tengo claro que Sony y Electronic Arts no acuden al evento desde hace varios años debido a que no les beneficia una competencia en la que muchas veces van con un catálogo menos abundante o inferior en calidad en el peor de los casos, por lo que es preferible “huir” de las fechas y realizar un evento paralelo donde se aseguran el protagonismo, lo que ya dice mucho de que quien se ha ido, probablemente no volverá.

Suscríbete!
Notificar
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
Ver todos los comentarios