En el mundillo gamer últimamente no dejamos de hablar del tamaño de las instalaciones de los juegos que cada vez parecen ser más exigentes o de que hasta que punto es razonable que los juegos hayan empezado a pasar con normalidad la línea de los 50 GB y empecemos a ver cada vez más escenarios donde los juegos ya sobrepasan alegremente los 100 GB de espacio.

Obviamente cosas así en otra época donde jugabamos desde el cartucho, CD o DVD no nos hubiera preocupado en absoluto, pero en un momento donde las consolas en sus primeras versiones equipaban discos duros de 500 GB y en el mejor de los casos ahora equipan discos de 1 TB empieza a ser preocupante, de hecho, hace que más de uno se vea una situación desagradable.

Para explicar un poco como es el caso de cada plataforma, haré un pequeño resumen de la situación. En PlayStation 4 y Xbox One la situación es igual, sus primeras versiones llegaban con un disco de 500 GB y más tarde comenzaron a venderse modelos equipados con 1 TB de disco duro, que si bien dobla la capacidad solo retrasa lo inevitable.

En PC, la mayoría de equipos que se venden hoy en día siguen optando por discos duros mecánicos de 1 TB como unidad principal de almacenamiento, en algunos casos vemos ya unidades de 2 TB o 3 TB y muy raramente vemos unidades superiores que en la mayoría de casos son opcionales. Por otro lado, hoy en día es muy común que vengan acompañados de un SSD que suele ser ya por lo general como mínimo de 120 GB o 240 GB y que se va a destinar mayormente al sistema operativo y donde instalar algún juego requiere ya de pensar estratégicamente en cual o cuales en el mejor de los casos.

Finalmente tenemos a Nintendo Switch, que se distribuye con una escasa memoria interna de 32 GB de la que apenas queda algo más de la mitad libre para instalar juegos, a la cual se le puede añadir una tarjeta Micro SD a voluntad del usuario. Lo más común es instalar tarjetas de 32 GB o 64 GB, aunque ahora mismo los precios de las tarjetas de 128 GB permiten tener algo más de espacio por un pequeño extra.

Tanto en PS4 como en Xbox One y PC, hay opciones para añadir almacenamiento adicional, ya que podemos instalar en un PC discos duros adicionales, sustituir por de mayor capacidad o en el caso de todas, añadir almacenamiento externo que suele ser la opción más habitual para las consolas. Aunque esto implica obviamente otro “aparato” más donde la tengamos instalada.

Dejando de lado ya las capacidades habituales de cada plataforma, nos encontramos en plena era del juego digital y de las instalaciones obligatorias (no en Switch), donde por ejemplo si adquirimos el último Fallout 76 en formato físico, nos vamos a ver obligados a instalar alrededor de 50 GB de datos en el almacenamiento, lo mismo que alguien que ha comprado el juego en formato digital.

Luego nos compramos por ejemplo Red Dead Redemption 2 y nos ocupa la friolera de 99 GB de espacio en el disco duro, y ya sumamos un total de casi 150 GB, añadamos el último Call of Duty con algo más de 40 GB, Battlefield V con 50 GB, la trilogía de Spyro con más de 70 GB y rápidamente habremos llegado a los 500 GB de las consolas de la actual generación cuando llegaron a las tiendas. Si empezamos a sumar que tengamos algunos juegos más en formato digital, demos, parches de actualización, DLC y demás, acabamos rápidamente llegando al 1 TB de los modelos actuales.

Y cualquiera podría pensar, “bueno, puedo ir desinstalando cosas que no uso”, pero también hay que tener en cuenta que vas a tener que instalar el juego cuando requieras volver a usarlo. Lo cual implicará si lo tienes en formato físico volverlo a actualizar hasta la versión más reciente y si está en formato digital volverlo a descargar entero, no hace falta que diga que un juego digital de estos tamaños no se descarga en apenas unos minutos con la mejor de las conexiones, por lo que si todavía no tienes conexiones que superen los 100Mbps en casa vas a tener que tomártelo con muuuuucha paciencia.

Este fin de semana nos ocurría en GamerBits un hecho similar con una de las Nintendo Switch que tenemos disponibles, ya que no dispone de una tarjeta MicroSD todavía y recientemente se había adquirido Monster Hunter: Generations, además de haber instalado varios juegos de los que hemos analizado anteriormente. El resultado ha sido la consola “gritando” que se ha quedado sin datos para instalar 4 o 5 juegos de los que teníamos disponibles, que obviamente no los necesitamos todos, pero si te apetece jugar a Overcooked 2 durante un viaje, no te va a apetecer precisamente volver a descargarlo con los datos móviles.

La situación del espacio de almacenamiento realmente es fruto del retraso considerable que han llevado las unidades mecánicas de almacenamiento durante las últimas décadas. Ya que las unidades actuales de entre 1 TB a 6 TB siguen siendo mayormente las mismas que hay desde hace años y los precios prácticamente no han variado, por lo que adquirir ahora mismo una unidad de 1 TB o 2 TB es lo más eficiente en 2018, y obviamente para una gran compañía como Sony o Microsoft que compran en masa, las unidades de 1TB son lo más balanceado en capacidad/coste.

Otro de los grandes culpables del requisito de espacio en disco son las unidades ópticas, ya que en el pasado era posible jugar directamente desde un CD o DVD en nuestras consolas, ya que la velocidad de dichas unidades permitía al juego niveles de lectura aceptables (aunque tampoco demasiado rápidos) para poder ejecutar el juego directamente desde el disco. La instalación de los juegos en el almacenamiento interno de la consola permitió que los juegos pasarán al siguiente nivel y no fueran dependientes de la velocidad de las unidades DVD, pero la llegada del Blu-Ray no consiguió mantener esa posibilidad.

Un lector Blu-Ray estándar es capaz de llegar a velocidades de lectura de 4,5 MB/s, mientras que cualquier disco mecánico como el que equipan las consolas son capaces de acercarse a los 100 MB/s dependiendo del modelo instalado. La diferencia es clara y el motivo de las instalaciones queda en evidencia, y aunque existen unidades Blu-Ray 16X capaces de alcanzar cerca de los 70 MB/s en lectura, tanto PS4 como Xbox One usan unidades 6X que se quedan en unos 27 MB/s, casi cuatro veces menos que un disco duro mecánico.

En Nintendo Switch ocurrió algo similar, debido a que cuando comenzó a venderse la consola de Nintendo la memoria NAND y RAM estaba en precios máximos debido a la gran demanda de estos chips para dispositivos móviles y ordenadores. Lo cual hizo que Nintendo optará por unos 32GB que os aseguro que serán mucho más en próximas revisiones de la consola con la caída actual de precios.

Switch sin embargo tiene una diferencia clave, sus cartuchos le permiten ejecutar el juego directamente sin necesidad de instalaciones. Lo cual es ventajoso desde el punto de vista de que no se necesita excesivo almacenamiento en la consola, quedando este libre para partidas guardadas, actualizaciones, descargas y juegos en formato digital. ¿La desventaja? la de siempre con las consolas de cartucho, un cartucho siempre será más caro que un disco y por tanto los precios siempre se van a ver limitados por este factor que empeora si el juego necesita un mayor capacidad disponible. Básicamente, no esperéis descuentos exagerados.

A los jugadores está situación seguirá volviéndolos locos durante la actual generación y mucho me temo que en la siguiente generación los fabricantes optarán por unidades de como mucho 2 o 3 TB en el mejor de los casos y en el peor seguirán optando por 1 TB de almacenamiento, mientras que se ofrecen como ahora opciones de almacenamiento externo adicional oficiales.

El gran problema de esto, es que un cambio de generación implicará seguramente que los juegos mejoren enormemente las texturas que utilizarán, mientras que los mundos abiertos agradecerán las mejoras de CPU y GPU para incluir cada vez mundos abiertos más grandes y detallados. Por lo que puedo ya asumir que los juegos de dentro de 5 años probablemente superen con total facilidad los 100 GB de forma habitual e incluso lleguemos a mucho más si fuera necesario.

No obstante, los fabricantes de discos duros mecánicos están avanzando rápidamente y es posible que durante esos 5 años las unidades de entre 6 y 10 TB sean mucho más accesibles. Ya que ahora mismo las unidades de 4 TB comienzan a aparecer tímidamente ligeramente por encima de los 100€, muy cerca de los precios de los modelos de 3 TB, por lo que los veo a ambos como las opciones más probables en 2020 a no ser que las unidades de 6 TB comiencen a bajar muy razonablemente de precio o aparezcan nuevas hornadas de modelos básicos basados en nuevas tecnologías.

En cuanto a Nintendo Switch, creo que veremos una revisión con al menos 64 GB de memoria interna a la par de muchos modelos de móviles donde ya comienza a ser habitual. Nintendo no suele tirar nunca por lo alto, pero si es cierto que el tamaño actual de la memoria es preocupantemente bajo para el futuro de la consola.

Mientras todo eso llega, os recomiendo tomaros con calma la llegada de nuevos juegos y sus requerimientos en cuanto a disco duro, ya que va a ser un problema que nos va a seguir atormentando durante mucho tiempo y que empeorará según vaya aumentando la calidad gráfica de los títulos.