Aquellos quienes llevan un largo tiempo en el mundo de los videojuegos recibimos primeros mundos abiertos con gran pasión, según iban llegando novedades que nos permitían explorar enormes mapas con total libertad en busca de sus secretos dedicábamos horas y horas a explorar. Pero según han ido pasando los años los mundos abiertos se han vuelto mucho más comunes y muchos jugadores han empezado a explorar menos, de hecho reconozco que muchos vamos directamente por la historia ¿Nos hemos aburrido o que ha ocurrido?

Esta semana en Misterio Gamer vamos a hablar de los mundos abiertos o mejor dicho de los juegos que los incorporan, junto al comportamiento de nosotros los jugadores con el paso del tiempo al tener una cantidad abrumadora de ellos. Un comportamiento que ha cambiado mucho y muchos ya no aprecian el contenido extra, y de juegos que han añadido contenido que no es interesante como para invertir el tiempo.

Para empezar, me gustaría comenzar hablando de los juegos de mundo abierto actuales, ya que muchos jugadores han comenzado a hablar de ellos calificándolos de “juegos de recaderos” o “walking simulators”, claramente refiriéndose a que la mayoría de las misiones nos llevan de aquí para allá en misiones que no son importantes precisamente. Esto provoca que el protagonista de la historia haga un parón en sus aventuras, para recados simples como entregar una carta, llevar un objeto de uso diario a otro lugar o decirle a otro NPC cualquier estupidez que vayan a comunicarle.

Muchas veces todo esto ocurre mientras el enemigo del juego avanza y muchos no podemos evitar sentir la pregunta de qué hace Link paseando por una aldea buscando gallinas mientras el mal de Ganondorf acecha o que hace Geralt de Rivia resolviendo un asunto trivial cuando Ciri corre peligro. Lo cierto es que la mayoría de misiones secundarias de los juegos de mundo abierto son puro y duro relleno, con una narrativa bastante escasa y con una importancia menor si cabe.

Toda esta situación nos ha llevado que a mí por ejemplo como jugador no me atraiga perder horas de aquí para allá de recadero, cuando puedo disfrutar de la historia principal y cuando la termine dar el salto a cualquier otro juego que me va a ofrecer una experiencia mejor en su campaña principal que el enésimo mundo abierto con su contenido secundario. Y esto es algo que tengo claro que le ocurre a cada vez más jugadores.

Los desarrolladores saben de esto de sobras, ya que entiendo que crear historias secundarias de gran calidad que complementen la principal es muy complicado. Por lo que muchos optan por hacer que de alguna manera sea necesario pasar por el trago de completar contenido secundario debido a que necesitamos aumentar de nivel o mejorar nuestro equipo de cara a la campaña principal. Obviamente esto no resuelve el punto de que las misiones secundarias en muchos casos sean irrelevantes o en algunos casos insufribles, pero dan la elección al jugador de completar esas misiones a su elección con un coste de dificultad añadido si no las completamos y con una rebaja si lo hacemos.

Para mi un caso muy claro de este sistema fue Metal Gear Solid V: The Phantom Pain, el cual nos presentaba la oportunidad de un par de mundos abiertos no excesivamente grandes en tamaño en los que podíamos completar las misiones principales y las secundarias desplegandonos en helicóptero según fuera necesario. Dejando de lado que toda la historia principal no es necesariamente de gran calidad, y con esto me refiero a la segunda mitad, las misiones secundarias eran puro relleno, irrelevantes y tremendamente repetitivas.

Otro caso para mí fue The Legend of Zelda: Breath of the Wild, que evidentemente dispone de un mundo abierto de gran calidad y muchas más oportunidades de explorar de forma más interesante que el ejemplo anterior. En este caso Nintendo optó por varias ideas originales para fomentar la exploración, ya que el sistema de templos y torres es lo suficientemente interesante como para que gastemos un buen puñado de horas explorando Hyrule. Este caso también permite a los jugadores ir a por el final del juego en cualquier momento, por lo que realmente eres tú quien decide en que momento te cansas de explorar y vas a intentar el final contra Ganondorf, lo que os recordará lo que he comentado antes del coste en dificultad.

Con Breath of the Wild reconozco que puedo haber invertido varias decenas de horas, pero también es verdad que no he explorado la totalidad del mapa, ni me he molestado en completar todos los templos. Simplemente llega un momento en el que creo que estoy perdiendo el tiempo y que es hora de pasar a otra cosa.

Supongo que otro de los juegos por excelencia de los últimos tiempos es Grand Theft Auto, creo que no somos pocos los que pasamos horas y horas paseando por sus calles, buscando todo tipo de actividades. Rockstar Games desde luego puede enorgullecerse del contenido adicional, sobretodo no de las misiones secundarias, si no que en sus mundos puedes entretenerte haciendo de todo, desde las más obvias carreras a otras actividades deportivas o criminales, pasando por conducir todo tipo de vehículos que ya es de por si toda una experiencia.

El último de los casos que os contaré hoy es el de la franquicia Fallout, ya que en su día adquirí Fallout 3 para Xbox 360 y me llamó tanto la atención que superé más de 200 horas explorando Yermo Capital sin ningún remordimiento de haber invertido cada minuto. Más tarde llego Fallout: New Vegas y a pesar de que invertí fácilmente un centenar de horas en el, ya noté que mi interés por explorar su mundo había decaído bastante.

Fallout 4 llegaba unos años más tarde y un rápido vistazo a mi biblioteca de Steam revela apenas 39 horas jugadas, por lo que uno se plantea que ha cambiado desde la tercera entrega, cuando supuestamente Fallout 4 debería ser más y mejor, dispongo de la totalidad del DLC como en los dos anteriores y se han añadido mecánicas como los asentamientos que deberían hacer que hubiera invertido muchas más horas en el.

Un rápido repaso en mi memoria me dice que Fallout 4 se sentía más de lo mismo en contenido secundario, explorar de nuevo un mundo devastado no me aportaba muchas novedades y el sistema de asentamientos simplemente se sentía incompleto, una idea con mucho potencial que debería haberse sentido como reconstruir la civilización, pero no fue así.

Ahora mismo sigo jugando a Yakuza 0 con intenciones de terminarlo antes de la llegada de Yakuza Kiwami a PC, y puedo decir que de alguna manera el “efecto recadero” se siente igual en la saga Yakuza en muchas ocasiones. En 10 días además tendremos el lanzamiento de Fallout 76, del cual hemos reservado dos copias en GamerBits para explorar el oeste de virginia y sinceramente espero que el añadido de poder jugar online o en compañía mejore el interés en seguir explorando o disfrutando de su mundo, ya que los juegos online siempre añaden un aire de novedad debido a que el entorno cambia en situaciones y objetivos.

Por último y para cerrar el Misterio Gamer de esta semana, me queda CD Projekt Red y Cyberpunk 2077. Título que es claramente mi mayor esperanza en disponer de un mundo más vivo e interesante en contenido, ya que el estudio ha prometido que las historias secundarias estarán íntimamente relacionadas con la historia principal y lo que hemos visto hasta ahora promete bastante.

Por lo que ahora es mi única esperanza de un paso adelante en los mundos abiertos, ya que hasta ahora se siente como si repitieramos una y otra vez la misma estructura. Sé que muchos estaréis pensando en que no he hablado de la saga Assassin’s Creed, de Final Fantasy, Watch Dogs, Mafia 3 y de muchos otros que han optado por mundos abiertos, pero si dejo claro en mis últimas líneas que el salto a un mundo abierto no siempre es necesariamente para mejor si no se hace bien.