Es casi como una tradición en el mundillo gamer ir a casa de un amigo a jugar a su flamante consola de la marca que sea, disponerse a jugar a cualquier juego multijugador y que ese “amigo” (esta vez entre comillas) te ofrezca una copia del gamepad de la consola para que juegues tu, una copia que en la mayoría de casos no funciona como debería.

Normalmente todo termina con el “visitante” aludiendo a la calidad del mando por haber perdido la partida, o que alguno de los participantes de esa noche friki intente demostrar que hay cierto “retraso” desde que pulsas con ese mando hasta que la consola realiza la acción. Muchas veces el resultado de esto es que la próxima noche friki el visitante acabe llevando su mando o en el mejor de los casos aparezca con su propia consola bajo el brazo y esta vez si, con mandos de calidad para todos.

Este suele ser un comportamiento que muchos achacan a la economía y no es un asunto de risa, puesto que un gamepad oficial de las últimas consolas no es barato precisamente. Por lo que las copias o mandos no oficiales acaban siendo una solución atractiva para muchas personas, las cuales ya han hecho un gran desembolso en la consola y no quieren añadir otro gasto enorme con el que podrían haberse comprado otro juego o varios de ellos.

El problema suele estar cuando ese segundo mando no oficial obviamente no lo hemos comprado para nosotros mismos, ya que nosotros tenemos el fantástico mando oficial, si no que lo hemos comprado para que “en el caso de que” algún amigo venga a casa, hermano/a quiera jugar (normalmente el pequeño/a), pueda tener algo con lo que jugar, que no cueste demasiado y que en la mayoría de casos hemos descuidado totalmente la calidad o su funcionamiento, porque básicamente nosotros no lo vamos a tocar ni con un palo.

Aún así hay quien prefiere comprar mandos no oficiales de una calidad aceptable, pero estos casos no son habituales. Por ello lo normal es encontrarse gamepad que distan bastante del original, con un tacto diferente de los botones, gatillos de una sensibilidad extraña y joysticks preocupantes. Además muchos habréis llegado a encontrar mandos de este tipo que, encima de ser de baja calidad, han empezado a deteriorarse rápidamente,  con lo que la experiencia multijugador acaba siendo terrorífica o se dan bastantes casos en los que la sesión finaliza de este modo: Bueno, ya jugaremos otro día.

En cuanto a mi experiencia y elecciones personales, esto no ocurre, ya que por lo general siempre me ha gustado disponer de mandos oficiales de aquella consola que voy a utilizar y no me ha importado invertir un poco más, incluso si eso significaba disponer de cuatro gamepad oficiales o más de consolas como Nintendo 64, Gamecube, Xbox 360 o ahora mismo con Nintendo Switch. Aunque esta elección me conlleva algo más de tiempo hasta que pueda adquirirlos.

Por otro lado, yo tampoco me he librado del todo de esta tendencia, ya que aunque disponga de mandos oficiales y de bastante cantidad de ellos, no puedo evitar siempre utilizar aquellos que están en mejor estado. Ya en la Nintendo 64 tenía un mando oficial amarillo que compré en último lugar y que estaba en el mejor de los estados, y mis amigos me conocen por dos frases “el mando amarillo solo es mio” y “teniendo cuatro mandos no seré yo quien lo pase”. Toda una joyita, lo reconozco.

Hoy en día me ocurre un hecho similar con Switch, de la que disponemos en casa de dos Mandos Pro y dos parejas de Joy-Con con sus respectivos soportes. No es difícil darse cuenta de que los Joy-Con con soporte o “mando perro” para los amigos, se perciben rápidamente como un mando de menor calidad que los Mandos Pro, por lo que los Mandos Pro acaban siendo mi elección para jugar (ya que ambos están en el mismo estado) y los “mando perro” acaban siendo la opción para el tercer y cuarto jugador.

No obstante, me gustaría decir que de alguna manera siempre hay que agradecer que nuestros amigos se hayan preocupado por nosotros a la hora de comprar un mando secundario. Ya que por lo general los mandos adicionales se compran siempre para que otras personas puedan jugar con nosotros y no para tener un recambio precisamente.

Digo esto, por que para terminar el Misterio Gamer de esta semana, también hay un tercer tipo de jugador con el tema de los mandos, el que dice: Si alguien quiere jugar en mi consola conmigo que se compre/traiga su propio mando. Una decisión que parece bastante lógica desde un punto de vista personal, pero… ¿Que clase de amigo te pide que te compres un mando para su consola?