Pokémon GO nació como un juego cooperativo para que jugadores de todo el mundo jugarán juntos y compartieran nuevas experiencias, pero no en todas partes ha sido así.

Pokémon GO llegaba a nuestros dispositivos móviles como una experiencia de realidad aumentada en la que salíamos a la calle solos o con amigos en busca de las criaturas que normalmente capturábamos en el juego desde casa en la consola portátil de Nintendo. Capturar a todas las criaturas se volvió un reto de visitar todo tipo de zonas y pasear por la calle para encontrarlas, lo cual resultó positivo y cooperativo para todos.

Más tarde llegaron las incursiones como la primera forma de jugar en equipo con varios jugadores enfrentando a Pokémon poderosos desde los gimnasios, lo cual provocó que los jugadores se unieran por zonas o fueran a zonas muy frecuentadas para poder participar en estos eventos.

Y lo que parecía en un principio una actividad amigable que unía a los jugadores por una misma afición se volvió una pesadilla para muchos, ya que algunos jugadores aprovecharon la oportunidad de formar estos grupos de jugadores externos a la propia aplicación para crear sus propios ambientes tóxicos y sacar la mayor tajada posible.

El problema en el caso de la zona donde jugaba y sé de buena tinta que ha ocurrido en otras, es que ciertas personas crearon el grupo de zona de Pokémon GO en la conocida APP de comunicaciones Telegram, siendo los administradores de facto de una zona de jugadores. Ya os podéis imaginar que el poder corrompe y esta no fue una excepción.

Pronto el grupo comenzó a ser más que una organización para participar en incursiones y se convirtió en una serie de reglas marcadas por los administradores acerca de quien podía luchar por los gimnasios y cuando podían hacerlo. Casualmente facilitando varias horas de gimnasios que debían ser de un color, que “por coincidencia” estaban cerca de donde vivían dichos administradores. Por supuesto, el problema era que quien no se sometía a sus voluntades quedaba fuera del grupo con la excusa de que no era un jugador cooperativo, lo cual hacía mucho más difícil participar en incursiones a no ser que contaras de base con un grupo muy extenso de horarios.

Por supuesto la cosa fue más allá y una “conspiración”, siguió a la siguiente y cuando empezó a notar la expulsión de jugadores por otros miembros del grupo que simplemente jugaban bajo las reglas del juego, se les comenzó a señalar como jugadores tramposos y a hacer todo un montaje de habladurías a cada incursión sobre las personas señaladas que querían dejar fuera de estas actividades.

El problema fue escalando hasta tal punto que el simple hecho de que alguna persona te viera jugando con alguno de los expulsados o que te invitaba a participar en alguna incursión, terminaba mismamente señalado e aislado. 

Todo esto provocó una situación tremendamente tóxica que duró meses y que obviamente estaba fuera de las manos de Niantic, ya que incluso con importantes evidencias de amenazas a jugadores que incluso eran menores de edad, la compañía que dirigía Pokémon GO jamás respondió a ninguna de las inquietudes de sus jugadores.

Finalmente estás personas expulsadas terminaron por crear su propio grupo de jugadores donde inevitablemente cada vez se unían más jugadores que salían huyendo de un ambiente paranoico y tremendamente tóxico, mientras que otros permanecieron en el grupo original por miedo a quedarse aislados.

Con el tiempo el grupo original terminó por disolverse cuando las cosas ya no se sostenían por si mismas, y cada vez se pedía el estar más aislados del resto de jugadores, el no poder participar en otros grupos y lo que peor, algunos de estos administradores que también disponían de cierto poder en otros grupos de otras ciudades cercanas llegaban a amenazar a administradores de otros grupos de expulsarles de varios grupos importantes, si no expulsaban de sus grupos a las personas que ellos señalaban.

Con el paso de los meses y tras luchar mucho, finalmente la comunidad de Pokémon GO terminó unida en un nuevo grupo único para esa ciudad, en la que con un poco más de respeto y conscientes de que no se puede pedir lo imposible con amenazas, ahora cualquier persona puede unirse y participar sin problemas. Pero hasta que no ocurrió esto os puedo asegurar que muchas personas optaban por jugar al juego en otras zonas cansados de tener que aguantar un ambiente tóxico que para nada tiene que ver el juego.

Tengo bastantes relatos de zonas en que la situación ha sido mucho peor y en las que incluso se ha llegado a las manos o a las amenazas en lo personal por lo que ocurre en el juego y en sus gimnasios, ya que al final jugadores de todas las zonas nos terminamos encontrando en puntos de reunión como centros comerciales o parques de las capitales de provincia donde se junta mucha más gente que no se conoce entre sí y muestra el lado amable de Pokémon GO a la hora de organizarse.

Pero resulta muy curioso de que un juego cooperativo y amigable como Pokémon pueda tener una parte de su comunidad de jugadores tan tóxica, lo cual para mi resulta todo un Misterio Gamer, que desde mi humilde análisis corresponde más a muchos jugadores casuales y con problemas de juego reales que habían llegado al título de Niantic.

¿Os habéis encontrado con alguna experiencia similar jugando a Pokémon GO?