A principios de mes la nueva adaptación de Netflix de Sabrina recibía una llamativa demanda por 150 millones de dólares de un Templo Satánico el cual acusaba a la serie de haber plagiado su diseño de la estatua “Baphomet with Kids”. Cosa que quedaba en evidencia ya que las imágenes de la serie y de las iglesias que disponen de esta representación registrada son muy reveladoras en sus similitudes.

Este problema de producción que había puesto en peligro la continuidad de la serie parece haber llegado a su fin, ya que según se explica desde Bussiness Insider, ambas partes habrían llegado a un acuerdo extrajudicial para evitar llegar a juicio. Por ahora no han trascendido los detalles de ese acuerdo, pero al parecer incluye expresamente que Netflix pueda grabar con total libertad su segunda temporada.

La fuente de este medio parece ser un portavoz del Templo Satánico, por lo que los fans de la serie ya pueden respirar tranquilos sobre su continuidad a no ser que las cosas se tuerzan durante la negociación final.