He dejado un tiempo prudencial desde su presentación en el E3 2017 para poder hablar de Xbox One X con tranquilidad y retomar los artículos de opinión los cuales tenia algo abandonados en los últimos meses. Ahora con las cosas bien meditadas y con toda la información sobre la mesa creo que es el momento de dar mi opinión de lo que supone la nueva consola de Microsoft para el futuro del Gaming en consolas y hablar sobre la polémica del precio o el hardware elegido.
Sin duda, Microsoft asusto a todo el mundo cuando hablo de una consola “Premium” que no seria para todos los bolsillos, de hecho, en aquella época corrían rumores de una consola cercana a los 1000€ de precio, algo desde mi punto de vista inviable para el mercado actual donde los usuarios de Playstation 4 ahora mismo incluso se resisten a un cambio a Playstation 4 Pro. Lo cierto es que cualquiera se habrá dado cuenta a estas alturas que los televisores 4K ya rondan el entorno de los 300~500€ en la mayoría de grandes superficies y que estas los están vendiendo a buen ritmo, por lo que la adopción de los 4K (y en muchos casos de paneles HDR) ya esta aquí y es cuestión de unos años que esto sea el estándar en todas las casas que no tengan que aguantar con televisores de 10 años o más.
 

 
Obviamente no puedo hablar de Xbox One X, sin hablar de Playstation 4 Pro, puesto que ambas consolas sientan un precedente de consolas “actualizadas” donde a diferencia de lo que ocurrió con New 3DS en el caso de Nintendo, en esta ocasión si se están ofreciendo mejoras. La piedra angular de las nuevas consolas es ofrecer los mismos juegos a resoluciones 4K, algo que los que conocemos el mundillo del PC sabemos que no es nada fácil a no ser que tengamos un equipo bastante avanzando, pero que por otro lado sabiendo que el objetivo son los 30 fps parece mucho más asequible.
Playstation 4 Pro a pesar de equipar una GPU el doble de potente que su versión estándar se ha demostrado incapaz de ofrecer realmente ese gaming nativo 4K y utiliza técnicas de reescalado como el famoso checkerboarding y la resolución dinámica para poder mantener el framerate estable dentro del objetivo que representan los 30fps. Xbox One X en comparación ofrece una CPU con mayores frecuencias que su competidora y una GPU que ofrece un 50% más de potencia, cuadruplicando la potencia original de Xbox One, no solo eso, además Microsoft atiende al modelo Playstation 4 ofreciendo en esta ocasión memoria unificada GDDR5 y apostando por 12 GB GDDR5, un extra respecto a los 8GB GDDR5 + 1GB DDR3 que ofrece la consola de Sony.
La pregunta obvia es: ¿Es capaz de ofrecer Xbox One X, el deseado gaming nativo 4K?, la respuesta no ha tardado en llegar y la realidad es que no. Como ha sido en el caso de Assassin’s Creed Origins y creo que será en muchos casos más, los desarrolladores antes del lanzamiento de la consola ya se están viendo obligados a usar técnicas de resolución dinámica para poder mantener un framerate estable, que sí, en Xbox One X las bajadas de resolución serán muchos menores que en Playstation 4 Pro y mucho menos habituales, ¿pero en que lugar deja esto a la diferencia entre ambas consolas?
Ya se comienza por parte de esos mismos desarrolladores a advertir que las diferencias ante el ojo humano serán mínimas, que aunque la resolución pueda bajar en momentos concretos, la versión del juego en ambas consolas es la misma y los jugadores de las dos consolas van a disfrutar de la misma experiencia. Esto deja en un lugar difícil a Microsoft, puesto que su consola puede entregar mejores resultados, pero va a ser muy difícil justificarlos junto a un precio 100€ superior a la competencia, puesto que el gamer casual de consola apenas se da cuenta si esta jugando a 720p o 1080, no hablemos ya si las diferencias están entre algún punto de 1080p y 4K. No por nada se advierte que las diferencias con la escalada de resolución cada vez van a ser menores refiriéndose a la llegada de los paneles 5K y 8K.
 

 
En cuanto al precio, pienso que mucha gente tiende a lapidar a las consolas y de la misma manera que ocurrió con Nintendo Switch ahora Xbox One X se ve señalada de nuevo por equipar un hardware obsoleto. Para mi, como a muchos me resulta difícil tragar de nuevo con esa CPU Jaguar obsoleta pasada de vueltas que se ha decidido volver a utilizar en Xbox One X, pero si lo piensas fríamente en que precios maneja Intel y que Ryzen no estaba precisamente listo cuando la consola termino su diseño, añadiendo también que las consolas originales mueven los juegos bastante bien a 30fps con esa CPU con menores frecuencias, ¿Que hay de malo?
Por no hablar de que no hubiera podido aprovecharse la potencia de una CPU superior si tenemos en cuenta el trato de favor hacia la Xbox One original, ya que todos los juegos deben funcionar en esta ultima, por lo que haber invertido en una CPU superior ya no parece tan buena idea.
En segundo lugar, la GPU se sitúa en un termino medio en cuanto a una tarjeta gráfica de PC se refiere, estamos hablando de una AMD Radeon RX 480 en equivalencia, ¿en serio estamos pretendiendo hacer creer a la gente que algo equivalente o inferior a una RX 480 o una Nvidia GTX 1060 esta obsoleto?, puede no ser lo ideal para jugar a 4K, algo en lo que estoy de acuerdo, pero lo cierto es que en PC con cualquiera de estas dos GPU si nos atenemos a un objetivo de 30 fps y en calidades medias o altas en cuanto a configuración gráfica se pueden lograr buenos resultados en 4K, no todo en la vida gira en torno a Ultra y los 60 fps.
Considerando que se te esta ofreciendo una CPU que se vendía por algo más de 100€, una GPU que se vende entre 200 y 300€ dependiendo de si la deseamos con 4 o 8GB de VRAM, añadimos a la jugada los 4GB de memoria GDDR5 adicionales desde una RX 480 8GB, un disco duro, placa base, disipador, chasis y un gamepad, señores, hemos superado de largo los 499€ en los que se va a vender la consola. Podríamos con 499€ montar un equipo para movernos a 30 fps en 4K, pero muy probablemente tendríamos que prescindir de una RX 480 8GB por alguna solución inferior para que no se coma todo nuestro presupuesto y obviamente la consola de Microsoft empezaría a tomar ventaja, puesto que se trata de un sistema cerrado y la optimización será mucho mejor en la consola.
¿El Futuro?, cualquier gamer de consola tiene que tener claro que 2019 es la fecha de defunción de estas nuevas consolas a no ser que ocurra algo extraño, el problema de haber usado la misma base de CPU es que esta terminará por limitar el desarrollo de los juegos, y que la guerra por la potencia en el nuevo frente que son los 4K hará que Sony y Microsoft preparen rápidamente nuevas consolas orientadas al gaming 4K ya probablemente como una nueva generación destinada a dejar atrás a PS4 y Xbox One con sus actualizaciones.
Los ciclos de vida de las consolas de sobremesa cada vez van a ser más cortos y es muy probable que unas presuntas PS5 y Xbox Two acaben teniendo sus versiones actualizadas al cabo del tiempo ofreciendo un poco más, ya que el problema de apuntar a los 4K es que el potencial de mostrar mayor detalle gráfico se va a ver limitado por querer ofrecer la resolución, por lo que la carrera por la potencia de las consolas ya esta servida, aunque sinceramente, tampoco voy a descartar una segunda actualización de las consolas actuales si finalmente Sony o Microsoft se atreviera a optar por un camino de consolas actualizables, de hecho los últimos rumores apuntaban a que Playstation 5, podría incorporar una GPU dedicada intercambiable.
 
 
 

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