Aun con las consolas de nueva generación a falta de los detalles más importantes, parece que las primeras filtraciones de gente que trabaja en el desarrollo de juegos para ambas consolas dejan claro que la consola de Sony sería más potente que la consola de Microsoft, o al menos eso es lo que deja entrever los DevKit que hay hasta ahora.

El rumor llega de los foros de NeoGaf, donde un usuario ya verificado por trabajar en la industria habla de la actual situación de las consolas de nueva generación basándose en los DevKit enviados a los desarrolladores:

“Al principio del año PlayStation 5 era todavía la que ofrecía el mejor rendimiento. No sé si esto habrá cambiado en los nuevos Devkits, no tengo acceso a esa información en la actualidad y pienso que personalmente (teóricamente) no tendré acceso fisico a los nuevos devkits hasta principios de verano por mi parte.”

Sin embargo, más tarde aclara que el nivel de diferencias será muy bajo y casi imperceptible para los jugadores:

“Esta generación NO será la generación de las diferencias visuales que te hacen decidir que comprar. Será la generación de los juegos. Si, una será más rápida que la otra (aunque no se podrá notar en la practica). Una cargará en 10 segundos y la otra en 7 segundos. Una tendrá mejor sonido que la otra. Una correrá los juegos a 60fps y la otra…. también. Lo que realmente importa será la calidad que los estudios de desarrollo puedan lograr con su tiempo y presupuesto.”

Por lo que parece, Sony habría apostado para PlayStation 5 por un chip algo más potente que en Xbox Series X, mientras que los tiempos de carga puede que se refieran a que Sony ha apostado por un SSD NVMe de cuarta generación Samsung 980 QVO para su consola, el cual será más rápido que el SSD NVMe de cuarta generación de Xbox Series X (del cual ya os conté que a pesar de ser de cuarta generación, tenia velocidades de la tercera). Esto explicaría las diferencias entre ambas consolas.

En cuanto al apartado gráfico, de Microsoft sabemos que pretende triplicar la GPU de Xbox One X llegando al terreno de los 12 TFlops en Xbox Series X, por lo que Sony probablemente esté apuntando algo más alto en el terreno de los 13 TFlops introduciendo una diferencia mínima inferior al 10%. Lo que me hace pensar que quizás alguna de las dos marcas haya apostado por una GPU mejor por el soporte Ray Tracing, aunque solo es una especulación mía personal.

Sea como sea, en cualquier caso Microsoft tendría una situación difícil en la próxima generación si no puede ofrecer una consola más potente, por lo que su batalla sería de precios y contenido exclusivo, en el segundo apartado con mucho camino por recorrer ya que los juegos exclusivos no han sido la especialidad de los de Redmond precisamente. En cuanto al cambio de SSD y sus velocidades, es algo que podría marcar mucho el precio final de la consola, ya que personalmente pienso que si Microsoft ha apostado por un SSD más equilibrado ha sido por economía, mientras que Sony ha apostado por una solución más potente que puede suponer un coste adicional por consola que marque la diferencia en la etiqueta en tiendas.

Por supuesto, me parece muy interesante que la nueva generación se base en la calidad de los juegos y no tanto en la calidad gráfica de los mismos, ya que la nueva CPU va a permitir una gran mejora a los títulos, mientras que la GPU va a quedar muy relegada a luchar por la resolución 4K y los 60Fps que se pretenden conseguir. Por lo que será vital para los desarrolladores también ofrecer juegos de calidad que no estén basados únicamente en el apartado gráfico, mientras que Microsoft tiene la batalla bastante ganada con la retrocompatibilidad ya que veremos como los juegos actuales de Xbox One reciben mejoras en la nueva generación, haciendo que muchos jugadores se planteen directamente la consola de nueva generación por sus nuevas capacidades.

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