Según las fuentes de DigiTimesIntel estaría preparando su octava generación de procesadores junto con una nueva linea de placas base basadas en la serie 300 de chipsets para finales de 2017.
Con esto Intel espera integrar un controlador USB 3.1 y WiFi integrada a sus nuevas placas base serie 300 forzando a que los fabricantes de las mismas ya no dependan de terceros para incluir estas funcionalidades en sus productos, dejando fuera de este mercado a las conocidas Realtek y ASMedia.
En cuanto a las CPU de octava generación de Intel estarían fabricadas bajo el nodo de 10nm y supondrían un salto real  frente a Kaby Lake en cuanto a consumos y muy probablemente permitan frecuencias de funcionamiento algo mayores.
Entre las novedades de esta nueva generación estaría el soporte DDR4-2400 de forma nativa y procesadores de seis y ocho núcleos, aunque esta ultima información aun esta por confirmar, pero seguramente si implicara que la nueva serie 300 y estos procesadores de octava generación no sean compatibles con la serie 200 y los Kaby Lake que llegaran al mercado a principios del 2017.

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