Con la bajada considerable de los precios de los monitores 4K y el aumento de tarjetas gráficas que en la practica pueden plantearse ejecutar los juegos a esta resolución, es conveniente hablar de que la resolución 4K ha llegado para quedarse y que todos, más tarde o temprano tendremos que dar ese paso al igual que en su día lo hicimos a los monitores 1080p. Sin embargo, el problema es el mismo que en aquella transición, y es que a veces la GPU de nuestro equipo no es capaz de moverse a esa resolución cómodamente.

Debo decir, que este es un articulo que prácticamente representa para mi la reunión de mi experiencia propia con el monitor 4K con el que llevo ya más de un año conviviendo y su rendimiento con GPU como las GTX 1070 y GTX 1080, tarjetas gráficas de NVIDIA que si bien no representaban el tope de gama de su serie, ahora con la llegada de la serie RTX 2000 todavía se presentan más humildes ante nuestras manos. Decir que con ambas tarjetas se pueden lograr resultados bastante significativos, los cuales podremos traducir a otros modelos más actuales como las RX 5700 de parte de AMD o la gama RTX de NVIDIA en su segmento más económico.

Comienzo mi experiencia con el segmento más sencillo de videojuegos, los que son de principios de la década prácticamente hasta la mitad de la misma. Títulos lanzados cuando la anterior generación de GPU todavía no existía y que ahora podemos reproducir a 4K de forma bastante sencilla a 60Fps. En este tipo de juegos como Tomb Raider (2013) o Tierra Media: Sombras de Mordor, por poner algunos ejemplos, es fácil llegar a resoluciones 4K, ya que en muchos casos nos vamos a encontrar con que el juego funciona a la perfección a esta resolución al máximo de sus opciones. Pero en otras ocasiones nos vamos a ver como nos quedamos en un terreno muy cercano a obtener los 60fps estables y es aquí donde toca tirar de experiencia en el retoque de ajustes.

Desde mi punto de vista, saber moverse cómodamente con los ajustes de vídeo en PC debería ser clave para cualquier usuario que se considere medianamente conocedor de la plataforma o que pretenda ser un usuario avanzado, ya que conocer que ajustes afectan más al consumo de GPU y aquellos que apenas tienen impacto en la calidad visual puede cambiarnos totalmente la vida en este asalto a los cielos de la resolución 4K.

La primera de mis recomendaciones es prescindir de Anti-Aliasing (AA) o al menos de sus variedades más complejas como SMAA y otras. Lo bueno de la resolución 4K es que habremos aumentado la cantidad de píxeles por cuatro, por lo que los temidos dientes de sierra prácticamente son inexistentes o menos apreciables, aunque la calidad de imagen percibida también puede verse modificada dependiendo del tamaño del monitor, ya que a mayor tamaño, mayor tamaño del píxel por lo general y es más sencillo ver este tipo de molestias gráficas. Lo ideal para estos juegos es utilizar como mínimo el filtro FXAA, el cual no produce apenas aumento del consumo gráfico y nos aporta una imagen más suavizada, si nos sobra potencia podremos optar por filtros mayores, pero recomiendo siempre hacer pruebas para ver si la diferencia el realmente visible.

Con este pequeño ajuste podremos disfrutar de lo añejo de nuestra biblioteca a resolución 4K sin mayores problemas, siendo las mejoras del paso a esta resolución bastante notables, ya que a primera vista vamos a notar un aumento considerable del detalle de todas las texturas en todas las distancias de visionado. En la corta distancia vamos a ver como la ropa y equipo de nuestros personajes principales cobra un nuevo nivel de vida pudiendo visualizar todos los detalles que a veces solo se dejan ver muy de cerca en las cinemáticas y a larga distancia podremos apreciar como alcanzamos a ver con claridad estructuras lejanas o otros personajes. El salto a 4K es bastante directo en juegos Battle Royale en espacios abiertos, lo que apenas antes era un amasijo de píxeles, ahora mismo es un personaje mínimamente detallado como el que pudiéramos ver antes a media distancia en un monitor 1080p, eso sí, si el motor del juego no lo impide reduciendo la calidad de los modelos a distancia.

Según vayamos intentando ejecutar juegos más modernos vamos a notar como simplemente limitando el AA no es suficiente, por lo cual el siguiente paso es ver que tan necesarios son los ajustes “Muy Alto” o “Ultra” tan comunes en PC, los cuales en muchas ocasiones aportan mejoras muy ligeras a cambio de aumentos considerables de consumo de GPU, algo que no importaba en 1080p donde nuestra GPU va sobrada por lo general, pero que se hace más patente en cuanto subimos el factor resolución.

En este segmento podemos ir a lo fácil, si ya habéis comprobado la calidad gráfica del juego en sus máximos ajustes y os habéis quedado en el entorno de la cercanía de los 60Fps, entre los 45 y 50Fps, probablemente lo más sencillo sea reducir los ajustes en general a Alto, lo cual provocará que reduzcamos el consumo de GPU y consigamos esos 60Fps tan ansiados. Por lo general el ajuste Alto es o debería ser ya superior a lo que las consolas de la actual generación pueden lograr y añadirle la resolución 4K nativa junto a los 60fps, es la guinda del pastel. Nota: Si no estáis seguros de la mejora, os recomiendo realizar una comparativa rápida cambiando de resolución entre 1080p y 2160p, para añadir más emoción podéis probar con los ajustes máximos a 1080p y con la versión recortada a 4K, por lo general, os quedareis en los 4K.

Si utilizando algún software de monitorización como MSI Afterburner que muestra el consumo de GPU o como alternativa siendo usuarios de Windows 10 podéis usar la combinación Windows+G para ver el consumo, percibís que os ha quedado un margen amplio de GPU superior al 10% y os apetece cacharrear con las opciones, os dejo algunos consejos:

  • Aumentar la calidad de texturas tanto en su ajuste principal, como en otros secundarios suele tener un impacto mínimo en las GPU de 8GB o más. Algunos juegos pueden tener opciones bastante altas y amplias en este aspecto, como puede ser Resident Evil 2 y 3, ante la duda lo mejor son pruebas de calidad.
  • Cualquier ajuste que aumente la distancia de visionado en resoluciones 4K es prácticamente un obligatorio, sobretodo en juegos donde es una ventaja poder ver a nuestros enemigos a distancia.
  • Los ajustes de iluminación y sombras suelen tener un coste muy alto para la GPU.
  • Las tecnologías propietarias como Physx, TressFX, RTX, Hairworks y similares suelen tener un coste muy alto para la GPU.

Llegados a este punto empezaremos a llegar a juegos donde estos ajustes simplemente no sean suficientes y es aquí donde vamos a encontrar dos grandes amigos de los juegos modernos:

Resolución Dinámica: Proveniente de las consolas, esta tecnología permite que el juego ajuste la resolución interna automáticamente para mantener una tasa de frames constante, lo cual permite al juego mantener la resolución externa en los 4K nativos, mientras que la interna se reduce para lograr el framerate deseado. No obstante, hay que tener en cuenta un detalle, la resolución dinámica nos permite establecer nuestros propios ajustes gráficos, pero cuantos más altos sean mayor será el bajón de resolución en las situaciones de carga.

Con este ajuste si somos inteligentes nos mantendremos cerca de la resolución 4K de forma interna, mientras que conservamos para el juego la misma resolución 4K externa que nos permite salir al escritorio sin los molestos cambios de resolución, el cambio de calidad grafica no debería ser perceptible. Dos ejemplos de Resolución Dinámica son Tierra Media: Sombras de Guerra y Gears of War 5.

Renderizado 3D: Un ajuste algo más habitual en muchos juegos, que nos permite ajustar en medida de porcentaje directamente con la resolución interna del juego, de forma que actuamos de forma similar a la opción dinámica pero de forma directa. Si estamos cerca de conseguir los 60fps podemos reducir un 10% la resolución, lo cual nos situará en 1944p de resolución interna, si necesitamos más podemos optar por un 20% que nos dejará en 1728p, o con un 30% que nos deja en 1512p. La ventaja de este método a pesar de que en el ajuste del 30% ya estamos muy cerca de los 1440p, es que externamente mantenemos la resolución 4K de escritorio, además de otras ventajas como que las interfaces de los juegos se mantienen a resolución 4K y a su escala.

No todos los juegos permiten ajustar de la misma forma los porcentajes, hay casos como Final Fantasy XV que nos obliga a descender un 25% directamente (aunque en el archivo de ajustes podemos afilar el porcentaje a nuestro gusto) y la mayoría de casos nos presentan incrementos del 10%, algo molesto si por ejemplo con un 15% sería suficiente y el juego nos obliga a reducir hasta el 20%.

La calidad gráfica de este ajuste se verá mermada ligeramente dependiendo de cuanto tengamos que sacrificar para mantenernos en 4K y 60 frames, pero será superior a lo que podamos lograr ajustando el juego directamente a la resolución 1440p forzando al monitor a una resolución que no es nativa. La ventaja de este método frente a la opción dinámica es la estabilidad, ya que en ocasiones en mejor una pequeña caída de frames en momentos puntuales que una bajada notable de resolución, la desventaja es justo lo contrario, ya que con la opción dinámica un pequeño ajuste de resolución nos permite mantener los 60 frames estables en vez de producir una caida.

El ajuste de Renderizado 3D está presente en juegos como Final Fantasy XV, Overwatch, Playerunknown’s Battlegrounds y World of Tanks.

¿Y que hago con los juegos que no tienen estas opciones? Te quedan dos caminos a seguir, o optas por bajar directamente la resolución a 1440p donde probablemente el juego ya podrá ejecutarse con garantías y si no, puedes volver a los ajustes básicos de esta guía, o por otro lado, recurres al ultimo recurso:

Resoluciones personalizadas no nativas: Algo que nos ha enseñado el ajuste de Renderizado 3D si has podido probarlo en tu equipo con tu GPU actual, es que probablemente te puedas mover en juegos modernos o actuales a ciertos porcentajes de resolución que están entre 1440p y 4K. Pero si el juego no dispone de este ajuste, no te preocupes, te queda una ultima opción.

Este ajuste es algo más laborioso que los anteriores y requiere que entremos en los paneles de control de AMD o NVIDIA dependiendo de nuestra GPU a crear resoluciones personalizadas, echad mano de calculadora y obtened la resolución reducida en el porcentaje deseado para añadirla entre las opciones de resolución de vuestro monitor. Este ajuste permitirá que los juegos puedan usar estas resoluciones a pesar de no ser nativas del mismo, lo cual se traduce en algo que no es ideal, pero se obtiene una mayor calidad que al reducir la resolución a 1440p.

Estos son las resoluciones que podéis utilizar, aunque podéis calcular resoluciones intermedias:

  • 90% – 3456 x 1944
  • 80% – 3072 x 1728

En esta opción no recomiendo bajar hasta el 70% debido a que ya nos metemos en terreno de la resolución 1440p, aunque optar por un ajuste intermedio del 75% puede aportar mejoras suficientes como para permanecer en el si no nos podemos permitir el 80%. Es notable que ya no estamos hablando de resolución 4K, si no de sus hermanos menores inexistentes comercialmente superiores al 3K, cuanto más reduzcamos la resolución, más vamos a notar como se pierde calidad, ya que no son resoluciones nativas del monitor y por tanto no se ejecutan con una relación perfecta de píxeles.

En mi experiencia personal, suelo utilizar mucho los ajustes del 80%, 85% y 90% en juegos que no disponen de las opciones anteriores, me proporcionan una resolución mayor a simplemente ajustar a 1440p y por lo general la diferencia con ejecutar el juego a 4K de forma nativa es mínima o ridícula.

Con todas estas recomendaciones doy fin a esta guía para asaltar la resolución 4K de forma más humilde, aunque obviamente puede extrapolarse para monitores 1440p e incluso 1080p para equipos mucho más humildes y en un futuro también será una buena referencia para los monitores de resoluciones superiores a 4K que se lanzarán al mercado, ya que no todo es 8K en este mundo.

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