Los precios de las memorias basadas en NAND (como los SSD o otros tipos de memorias internas) o la DRAM (DDR4, GDDR5, GDDR6… etc..) han estado bastante inflados durante los últimos años, con una situación de demanda continua que favorecía a los fabricantes que han podido vender por encima de su precio durante mucho tiempo.

Ahora de cara a finales de 2018 las cosas parecían cambiar y ya se esperaba una bajada de precios de al menos el 15% en los últimos compases del año, debido mayormente a que los principales fabricantes han aumentado su producción o han creado nuevas tecnologías que reducen el numero de chips necesarios para los productos de consumo.

Esto no parece haber gustado a los principales fabricantes, puesto que Samsung acaba de anunciar que cancela los planes de expansión de dos de sus fabricas, mientras que SK Hynix también ha anunciado medidas similares. El plan de ambas compañías es el de reducir la oferta de chips reteniendo la producción tanto en fabricas nuevas como en las actuales, algo que hará que los precios se mantengan o aumenten en el peor de los casos.

Esta situación no es precisamente nueva para este mercado, ya que los pactos de precios y los “muy oportunos” problemas de producción siempre han caracterizado las subidas de precio más estratosféricas en este tipo de productos.

En España hemos visto estos meses como los precios de los SSD han ido bajando de forma notable, mientras que los de la memoria RAM DDR4 apenas se han movido y continúan siendo uno de los desembolsos más desagradables a la hora de adquirir equipos nuevos.

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