Sony sin duda ha tenido un año 2021 complicado, ya que la COVID-19 no solo está causando una situación escandalosa con el stock de su consola de nueva generación PlayStation 5, sino que los especuladores que inflan los precios y también los retrasos en las principales novedades que van saltando poco a poco hacía 2022, ha dejado un año que apenas ha salvado Ratchet & Clank: Rift Apart.

Horizon Forbidden West era sin duda la gran promesa para poner la guinda final a un año horrible, ya que Gran Turismo 7 y el próximo God of War quedaban claramente para el año próximo. Pero durante 2021 Sony ha ido jugando con la ventana de lanzamiento, ya que aunque al principio la fecha para este año aparecía en algunos tráilers para las nuevas aventuras de Aloy, en los más modernos Sony evitaba mencionar el año de lanzamiento e incluso en verano se daban algunas alusiones a que el desarrollo estaba lo suficientemente adelantado para un posible lanzamiento de cara a la campaña navideña.

Finalmente no ha sido así, ya que Guerrilla finalmente se ha visto forzada a dar una fecha de lanzamiento para el 18 de febrero de 2022, pero para este juego intergeneracional todavía quedaba una amarga sorpresa para los fans. La sorpresa estaba en la actualización a PlayStation 5, solamente gratuita en las ediciones especiales de Horizon Forbidden West, lo que implica tener que desembolsar en PS4 89,99€ por Digital Deluxe Edition, 199,99€ por la Collector’s Edition o 269,99€ por la Regalla Edition. Lo que supone que los compradores de la edición estándar del juego tienen que abonar 10€ adicionales por la actualización gratuita que se ofrece con el resto de versiones.

Obviamente la reacción no se ha hecho esperar, ya que hemos vuelto a ver como Sony carga 10€ por la actualización a nueva generación como en Ghost of Tsushima Director’s Cut, que ya fue polémico por pedir 19,99€ por actualizar el juego a la nueva versión desde el original y 9,99€ por actualizar el juego a PlayStation 5, lo que supone obligatoriamente tener que pagar 29,99€ para poder jugar a Ghost of Tsushima en su actualización para PS5, ya que adquirir el contenido Director’s Cut no es opcional precisamente.

En esta ocasión a diferencia del título anterior la reacción ha sido tan negativa que Sony ha tenido que reaccionar, por lo que ha decidido dar marcha atrás y ofrecer la actualización de Horizon Forbidden West de forma gratuita también a los compradores de la edición estándar de PlayStation 4. El problema es que a pesar de que pueda parecer que Sony haya aprendido la lección y haber escuchado a sus propios usuarios, la verdad es que no lo ha hecho, ya que en el mismo comunicado ha aprovechado para recordar que todos los títulos first-party futuros intergeneracionales como Gran Turismo 7 y el nuevo God of War, se requerirán los 10€ por la actualización.

Esto deja claro que Sony sólo ha tapado sus vergüenzas de las diferencias entre versiones, pero que no ha aprendido nada al respecto de que sus propios usuarios no ven de recibo pagar un precio adicional por la actualización a PlayStation 5. El problema claramente está en el incremento de precios que Sony ha realizado en solitario para los juegos de nueva generación en su consola, lo que también aplica a los juegos intergeneracionales de PS4 y PS5, y obviamente resulta que si Sony no cobra 10€ por la actualización a PS5, los jugadores podrían comprar el juego en PS4 10€ más económico, actualizarlo y encima tener la ventaja de poder utilizarlo en las dos consolas, ya que con la versión PS5 no se puede utilizar en PS4.

Por si fuera poco, a las polémicas por las actualizaciones de pago se suma cada vez más la evidencia en hechos de que Microsoft tenía los deberes mejor hechos en cuanto a retrocompatibilidad, lo que levanta cada vez más voces de que Sony necesita en PlayStation 5 un sistema similar a Smart Delivery, el cual de lejos está funcionando mucho mejor que la retrocompatibilidad de PlayStation 4 y lo que es mejor todavía, a diferencia de en las consolas PlayStation, los jugadores de Xbox no están teniendo problemas en cuanto a transferir sus partidas guardadas entre versiones.

En conclusión, Sony ha pecado de exceso de confianza durante la era PlayStation 4, llegando a la nueva generación viéndose forzada a incluir la retrocompatibilidad para no perder en funcionalidades contra el rival que no parecía avanzar con su Xbox. Pero el increíble aumento de ventas de Nintendo Switch y una Xbox Series cada vez más interesante, aderezada con Xbox Game Pass y además con la compra de un editor tan importante como puede ser Bethesda, ha dejado a Sony con el “tembleque” de pasar de la primera posición del podio a la tercera si sigue descuidando sus usuarios, aunque no tengo claro que las cabezas pensantes y gobernantes de Sony tengan tan clara la situación.

Apasionado de los videojuegos, el hardware y el entretenimiento audiovisual, mi propia trifuerza que trato de plasmar cada día en Gamerbits.
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