Microsoft ha detenido hoy la distribución de la actualización del mes de abril para sistemas Windows 10 debido a que se han detectado problemas de arranque como reinicios e incluso crasheos durante la instalación que seguían de reinicios constantes hasta que el equipo se volvía inestable.
Al parecer se trata de un problema de incompatibilidad con algunos modelos de SSD intel que no se han mencionado por parte de la compañía de Redmond y por ahora se recomienda a lo usuarios volver a la versión 1709 de Windows 10 para evitar el problema mientras que Microsoft encuentra la raiz de este curioso problema.